El halo que rodeaba la figura de Gabriel García Márquez era tan universal, que la noticia de su muerte retornó en consenso tras darle la vuelta al mundo: se fue uno de los más grandes contadores de historias que ha tenido la literatura en español.
El escritor colombiano dejo de existir ayer en su residencia en México. Tenía 87 años.
Ocurrió a las 2:00 p.m., hora local, según confirmó un comunicado del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México.
Hasta el cierre de esta edición no había detalles sobre la causa exacta de la muerte. Tampoco había declaraciones de su esposa, Mercedes Barcha, ni de sus hijos Rodrigo y Gonzalo.
El también periodista había estado hospitalizado semanas antes por un cuadro de deshidratación e infecciones en los bronquios y las vías urinarias. Recibió el alta médica, pero sus familiares decían estar preparados para lo inexorable. Y sucedió.
Gabo se fue, pero queda su obra, que en conjunto solo es superada en ventas por la Biblia y reconocida en 1982 con el Nobel de Literatura, su boleto final al Olimpo de las letras.
Reacciones por el deceso llegan de todas partes y quienes le conocieron trazan el perfil del genio.