Hace 1 añoEl director de Pandeportes, Miguel Ordóñez, ha dicho en voz alta lo que por años se ha murmurado: las federaciones deportivas manejan bienes del Estado como si fueran propios, sin transparencia ni rendición de cuentas. Están usando estadios públicos, generando ingresos con eventos y taquillas, sin aportar “ni un dólar” al erario. Esta situación es inaceptable.Muchas de estas federaciones están controladas por políticos o figuras con vínculos partidistas, lo que agrava el problema. El caso del estadio Kenny Serracín lo demuestra: pese a haber sido inaugurado hace pocos años y costar más de $18 millones, hoy se encuentra deteriorado y será cerrado para reparaciones. Más allá del abandono físico, el problema es estructural: la ausencia de fiscalización y el silencio cómplice de quienes han tolerado esta cultura de privilegios. Es hora de revisar los convenios con las federaciones, exigir auditorías y asegurar que los bienes públicos sirvan al interés colectivo, no a negocios particulares con respaldo político.
Hace 1 añoEn una democracia, el cambio de modelo económico debe surgir del consenso, no de la imposición. Está en juego el futuro de todo un país. Para eso existen la libertad de expresión, el debate y las elecciones libres. Cualquiera tiene derecho a proponer cambios, por más radicales que sean, pero debe convencer a la mayoría con argumentos sólidos, no forzarlos a aceptar una visión particular del mundo.
Cuando sindicatos o gremios, cuyo propósito es proteger intereses laborales y sociales, son utilizados como instrumentos de presión política, se desnaturaliza su función. Ya vivimos esta estrategia cuando se bloqueó al país en la administración pasada. El diálogo de Penonomé expuso la fragilidad de sus postulados, basados en un pensamiento único que rechaza cualquier disenso. En las elecciones, su proyecto político también fracasó: su candidata no obtuvo siquiera el respaldo pleno de su propio sindicato. Panamá no puede ser rehén de las utopías de un grupo de dirigentes que, incapaces de ganar con votos, pretenden imponerse a la fuerza.
Ilustración generada con inteligencia artificial de OpenAI.