Tim Gaynor | Hace 18 añosCuando el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, asumió el poder hace dos semanas, una coalición de propietarios de tierras del sur de Texas escribió una carta al nuevo gobierno instándolo a que acabe con la construcción de un muro en la frontera con México. Al día siguiente, cientos de activistas en favor de los inmigrantes realizaron una manifestación en Washington, pidiendo al nuevo presidente que detenga las redadas para atrapar a indocumentados en sus lugares de trabajo y que reviva el frustrado intento de reformar las leyes de inmigración.
Danilo Arbilla | Hace 18 añosEs difícil encontrar y hasta imaginar un organismo tan inoperante, con menos fuerza, que la OEA. Si no fuera por la gestión que cumplen su Comisión de Derechos Humanos y la Relatoría sobre la Libertad de Expresión sería inexistente y nadie lo lamentaría.
Danilo Arbilla | Hace 18 añosEs difícil encontrar y hasta imaginar un organismo tan inoperante, con menos fuerza, que la OEA. Si no fuera por la gestión que cumplen su Comisión de Derechos Humanos y la Relatoría sobre la Libertad de Expresión sería inexistente y nadie lo lamentaría.
Violeta Yangüela | Hace 18 añosJoseph Nye, el profesor de la Kennedy School of Govertment de la Universidad de Harvard coincide con la leyenda japonesa del poder, la espada, la joya y el espejo, al dividirlo en tres dimensiones.
Camilo José Cela Conde | Hace 18 añosVivimos en una época mediática, en unos tiempos en los que lo importante no es lo que sucede sino lo que se da por la televisión. Lo miserable de un apaño como el que nos brindan en cada acto solemne, con unos personajes vestidos de gala y dispuestos a tomar posesión de su cargo, a recibir el premio Nobel o a celebrar una ceremonia por todo lo alto mientras la nube de cámaras rodea a los protagonistas destrozando cualquier atisbo que le quede de solemnidad al espectáculo, convirtiendo la puesta en escena en absurda y, llegado el caso, brindando una nueva banda sonora gracias al tiruliru de los móviles omnipresentes, no parece preocupar a nadie.
Antonio Caño | Hace 18 añosEl vicepresidente estadounidense, Joe Biden, a quien Barack Obama encargó el viernes formalmente la dirección de un grupo de expertos especialmente dedicado a mejorar las condiciones de vida de la clase media, se dirigió, en sus primeras palabras, a un grupo de dirigentes sindicales presentes en el acto y, enfatizando con su entonación el simbolismo de sus palabras, les dijo: “Bienvenidos de regreso a la Casa Blanca”.
Camilo José Cela Conde | Hace 18 añosVivimos en una época mediática, en unos tiempos en los que lo importante no es lo que sucede sino lo que se da por la televisión. Lo miserable de un apaño como el que nos brindan en cada acto solemne, con unos personajes vestidos de gala y dispuestos a tomar posesión de su cargo, a recibir el premio Nobel o a celebrar una ceremonia por todo lo alto mientras la nube de cámaras rodea a los protagonistas destrozando cualquier atisbo que le quede de solemnidad al espectáculo, convirtiendo la puesta en escena en absurda y, llegado el caso, brindando una nueva banda sonora gracias al tiruliru de los móviles omnipresentes, no parece preocupar a nadie.
Antonio Caño | Hace 18 añosEl vicepresidente estadounidense, Joe Biden, a quien Barack Obama encargó el viernes formalmente la dirección de un grupo de expertos especialmente dedicado a mejorar las condiciones de vida de la clase media, se dirigió, en sus primeras palabras, a un grupo de dirigentes sindicales presentes en el acto y, enfatizando con su entonación el simbolismo de sus palabras, les dijo: “Bienvenidos de regreso a la Casa Blanca”.
Carlos Alberto Montaner | Hace 18 añosHugo Chávez tiene un corazón incontrolablemente generoso. En 2008 les donó 45 millones de galones de petróleo a 200 mil familias pobres norteamericanas. El costo de esa contribución fue de unos 100 millones de dólares. El obsequio se hizo por medio de Citgo, la empresa de energía propiedad del Estado venezolano radicada en territorio norteamericano.
Carlos Alberto Montaner | Hace 18 añosHugo Chávez tiene un corazón incontrolablemente generoso. En 2008 les donó 45 millones de galones de petróleo a 200 mil familias pobres norteamericanas. El costo de esa contribución fue de unos 100 millones de dólares. El obsequio se hizo por medio de Citgo, la empresa de energía propiedad del Estado venezolano radicada en territorio norteamericano.