El turismo le ha dado un vuelco total a las actividades agropecuarias que, incluso, le ha aportado buenos dividendos económicos, de acuerdo con dirigentes de este sector. En Chiriquí, por ejemplo, de un promedio de 20 de las fincas agroturísticas existentes, más del 50% están ubicadas en el distrito de Bugaba y, de ellas, el mayor porcentaje en los corregimientos de Cerro Punta y Volcán. En estos lugares se desarrolla la industria de la ganadería, (leche y carne), el cultivo del café especial, la horticultura, todas enfocadas hacia el crecimiento de la agroforestería. De la mano de recorridos a pie o paseos en caballos por ciertos sectores de estas fincas, se promueven balnearios para la práctica del rafting, giras de exploración educativas por senderos y jardines, observaciones de aves, ordeño de ganado lechero, entre otras actividades. Muchas de ellas, incluso, cuentan con restaurantes, venta de artesanías, de flores nacionales e internacionales, de plantas medicinales y otros atractivos, todos arropados de un clima sumamente agradable. Por el servicio que ahora prestan a visitantes, los propietarios de estas fincas han ido cambiando de manera positiva las imágenes de ellas, haciéndolas muy atractivas con solo verlas. La Isleta es un caso especial, ya que es la única en el orden ganadero que se ubica en el oriente chiricano, en el distrito de Tolé, y su oferta es variada, envuelta en perfiles naturales en zonas rodeadas de un río y entradas del mar. Los paseos que oferta se dan a pie por hermosos senderos. También se pueden movilizar en caballo, hacer kayak, recorrer en bote y en lanchas ciertas zonas del mar Pacífico con vista de manglares, playas e islas, como Morro, Torcada y Toro. La variedad conjugada aquí difícilmente se pueda obtener en muchos lugares, indica el pintor Roberto Castrellón, propietario de la Isleta.
La hacienda provee a sus visitantes el servicio de restaurante, con propuestas de viandas de fusión, con platillos regionales y tradicionales que son parte de la historia de la familia Castrellón, de origen español. En el área se han avistado más de 300 especies de aves, incluso el tucán Pico Arcoíris, considerado dentro de su especie como el más vistoso. Para el hospedaje, dispone de habitaciones ubicadas en la casa residencial, con un decorado antiguo especial y una vista hacia el horizonte increíble, aunado de zonas recreativas, un riachuelo con su pequeña cascada, hamacas, zona de cocina, bar, todo decorado bellamente. A la Isleta se puede llegar, vía terrestre, utilizando las líneas de transporte locales, de Costa Rica y del transporte Panamá – David.
Del puesto de vigilancia de Guabalá, está a unos 2 kilómetros a mano izquierda hacia David.
