Una empresa en la que fue accionista durante 28 años y de la que se desvinculó dos semanas antes de tomar posesión el actual ministro de Salud, Fernando Boyd Galindo, ha estado participando en procesos de compras en el Ministerio de Salud (Minsa), donde ha logrado adjudicarse varios.
Se trata de la sociedad llamada Bio Materiales, S.A., que le vende al Estado servicios, equipos e insumos de odontología.
La Prensa ha podido documentar, al menos, dos de esos procesos de compra, siendo Boyd —cirujano dental de profesión— titular del Minsa. Estas dos compras del Minsa a la empresa aludida suman hasta ahora $1 millón 212 mil en total, entre 2024 y 2026.
Bio Materiales, S.A. fue constituida por el hoy ministro en 1992. Al momento de crearla, figuraban como dignatarios Waldo Ávila (presidente), Fernando Boyd Galindo (secretario), Graciela Carrizo de Boyd (tesorera) y Enelda Díaz de Ávila (vocal). El 13 de junio de 2024, poco antes de la toma de posesión del actual gobierno, Boyd renunció a sus cargos en esa sociedad.

El ministro, que era vicepresidente y secretario en la directiva de Bio Materiales, S.A., fue reemplazado en esos cargos en la misma reunión de accionistas en la que presentó su renuncia. Fue sustituido por Waldo Ignacio Ávila Díaz. La presidencia la mantuvo Waldo Ávila, al igual que Darvin Saucedo Serracín, quien siguió como director de la sociedad.
La renuncia de Boyd fue inscrita en el Registro Público el 18 de junio de 2024, doce días antes de tomar posesión como ministro de Estado.
Sin dar detalles ni pruebas de ello, Boyd aseguró a este medio que no mantiene participación accionaria, propiedad ni funciones de dirección en Bio Materiales, S.A. Boyd no mencionó qué hizo con su participación accionaria en esa empresa.
Las ventas
Bio Materiales, S.A. es un habitual proveedor del Estado. Ha participado en docenas de procesos para la venta de equipos e insumos, principalmente odontológicos. En los últimos cinco años ha tenido un par de ventas que han sobrepasado los $100 mil o los $200 mil. En 2023 registró su venta más alta hasta entonces, según el sitio Panamá Compra en Cifras. Se trató de una transacción de $460 mil por proveer equipos para la Universidad de Panamá.
Pero el 12 de noviembre de 2024 —cuando el ministro tenía poco más de cuatro meses en el cargo—, el Minsa convocó a una licitación compuesta de dos renglones: el suministro e instalación de 17 equipos dentales completos (sillas para realizar procedimientos dentales y accesorios) y el suministro e instalación de 15 unidades de succión dental.
Dicho equipo iba destinado a clínicas del Minsa en las regiones Metropolitana, Panamá Norte, Veraguas, Colón, Herrera, Los Santos, Coclé, Chiriquí y Panamá Este. El precio de referencia combinado de ambos rubros era de $499 mil. Solo se presentaron dos oferentes: además de Bio Materiales, S.A., otra habitual proveedora llamada Denti Clínica, S.A., que solo ofertó en el renglón de las sillas dentales.
El Minsa concedió la licitación de ambos renglones a Bio Materiales, S.A. por un monto total de $488 mil 800, probablemente, en ese entonces, la mayor venta de los últimos años de Bio Materiales, S.A. al Estado. Específicamente, en el renglón de sillas dentales, la diferencia de precios entre ambas empresas fue de solo $1,275, siendo la oferta de Bio Materiales de $355 mil 300 y la de Denti Clínica, S.A. de $356 mil 575.

Del segundo proceso de compra adjudicado a Bio Materiales, S.A. no hay mucha información. Solo la contenida en una carta a la que este medio ha tenido acceso parcial a través de una fuente anónima.
Se trata de la compra de 32 sillas para procedimientos dentales por parte del Minsa por un monto de $717 mil 760. Es, básicamente, un equipo semejante al que vendió al Estado en 2024.
La carta —No. 0817-DNF—, fechada el pasado 26 de mayo, fue dirigida al ministro Boyd “para su consideración y firma”, para lo cual “remitimos expediente original y copia de la gestión de cobro 5200002692 a favor de la empresa Bio Materiales, S.A.”. La misiva indicaba que la compra del equipo “ha sido revisada, evaluada y aprobada, cumpliendo con todos los trámites administrativos correspondientes”.

En otras palabras, Boyd debía firmar una gestión de cobro de una empresa a la que estuvo vinculado públicamente durante casi 30 años y de la que se separó hace apenas dos años.
Preguntas y evasivas
La Prensa envió un cuestionario al ministro en el que se le preguntó si había delegado en otras autoridades del Minsa sus funciones cuando se ha tratado de una adjudicación de compras a su antigua empresa.
Boyd no respondió la pregunta. Dijo que “los procesos de contratación son tramitados por las instancias técnicas, administrativas y legales competentes del Ministerio, conforme a los procedimientos establecidos en la ley y los controles institucionales aplicables”.
La Prensa preguntó también sobre las compras del Minsa mayores de $100 mil a Bio Materiales, S.A. desde que él asumió el mando de la institución. Tampoco respondió el cuestionamiento. Dijo, en cambio, que ha solicitado “a las instancias correspondientes suministrar la información oficial y verificable contenida en los registros institucionales y del sistema de compras públicas”.
En otro cuestionamiento sobre la compra de $717 mil en equipos odontológicos —que parece ser la mayor de todas las ventas de Bio Materiales, S.A. al Estado panameño en los últimos cinco años—, el ministro tampoco dio una respuesta precisa.

A pesar de que en este caso se le remitió el expediente completo para que él firmara personalmente la gestión de cobro de esta empresa, Boyd dio a este medio una respuesta tan obvia como elusiva: esta compra —dijo— “consta en los expedientes administrativos correspondientes y puede ser verificada en los registros institucionales y del sistema oficial de compras públicas”.
¿Cree que no hay un conflicto de interés si usted interviene de cualquier forma en estos procesos de compra del Minsa con una empresa a la que estuvo ligado durante casi 30 años?, preguntó este medio a Boyd en referencia a las compras descritas. Boyd, una vez más, eludió dar una respuesta directa.
“Entiendo —escribió a La Prensa— que puedan surgir cuestionamientos cuando existe una relación profesional previa con una empresa. Precisamente por ello, considero fundamental que todo proceso del Ministerio se maneje con absoluta transparencia, institucionalidad y apego a la ley. Las contrataciones responden a procedimientos administrativos y técnicos sujetos a controles y fiscalización, y no a decisiones de carácter personal”.

