Siete meses antes de la explosión del avión de Alas Chiricanas, la Dirección Nacional de Migración y Naturalización concedió permiso de permanencia definitiva en el país, “con derecho a cédula de identidad personal”, a Ali Zaki Hage Jalil, el principal sospechoso de dicho atentado.
El 30 de noviembre de 1993, la Dirección Nacional de Migración y Naturalización (que eventualmente fue reconvertida en lo que hoy se conoce como el Servicio Nacional de Migración), del Ministerio de Gobierno y Justicia, expidió la Resolución 5407 y certificó que Ali Zaki Hage Jalil, natural de Colombia, nacido el 25 de octubre de 1968, había cumplido “todas las exigencias legales” para obtener la permanencia definitiva en Panamá.
La resolución lleva la firma de Antonio Domínguez y Fernando A. Alemán, quienes entonces fungían como director y subdirector, respectivamente, de Migración.
En el documento se menciona que Ali Zaki Hage había ingresado a Panamá el 23 de julio de 1991; un año después, el 6 de julio de 1992, obtuvo un permiso provisional de permanencia.
También aportó su foto y certificados de buena salud y de buena conducta; declaración jurada de renta emitida por el entonces Ministerio de Hacienda y Tesoro; paz y salvo de la Caja de Seguro Social, y registros de la sociedad Safadi Internacional, S.A., que supuestamente operó en la Zona Libre de Colón, donde laboró Zaki.

Safadi Internacional fue registrada el 4 de octubre de 1990 y su estatus actual indica que está “vigente”. Uno de sus suscriptores y directores es Zaki Mohamed Hage Ahmad, quien es el padre del sospechoso del atentado de Alas. Renunció el 8 de junio de 2015. Según su aviso de operación, la empresa se dedica a la venta al por mayor de mercancía seca, eletrodomésticos, accesorios de bebé y juguetes.
El hombre también declaró que residía en una casa en Barrio Norte, Colón.

Ali Zaki Hage Jalil está detenido desde que aterrizó en Panamá, la tarde del 20 de abril pasado, luego de que las autoridades venezolanas accedieran a su entrega para que sea enjuiciado por la explosión del avión en el que murieron 21 personas, el 19 de julio de 1994.
Zaki fue detenido en Isla Margarita, Venezuela, donde permanecía oculto. Sin embargo, tras un trabajo realizado por el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), fue ubicado y posteriormente se tramitó su extradición a Panamá.
El pasado lunes fue conducido, escoltado y esposado, al despacho de la fiscal Geomara de Jones, pero invocó el artículo 25 de la Constitución, que indica que “nadie está obligado a declarar en asunto criminal, correccional o de policía, contra sí mismo, su cónyuge o sus parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad”.


