El empresario italiano Valter Lavítola ha vuelto a los titulares de medios en Roma.
Recordado por su cercanía con el expresidente Ricardo Martinelli —quien al final se peleó con él—, Lavítola le pagó viajes al exgobernante panameño y a sus acompañantes; en Panamá, se trasladaba en vehículos oficiales y con escolta del Servicio de Protección Institucional (SPI); era invitado frecuente de las parrandas en el Palacio de las Garzas, y protagonizó un enorme escándalo con la venta de radares y helicópteros de Finmeccanica a Panamá, amén de otros escándalos en Italia que llegaron hasta el mismo primer ministro italiano, Silvio Berlusconi.
Lavítola incluso cumplió una condena de cárcel en Nápoles. Este medio supo que, tras salir de prisión, se estableció en Roma, donde también hizo de la comida su negocio, tras abrir un restaurante de mariscos. En junio del año pasado, tras una ausencia de unos 10 años, vino a Panamá, donde tendría un hijo o hija, concebido con una panameña en aquellos días en los que gozaba de los favores del gobierno de Martinelli y hasta de sus hijos.
Hoy ha vuelto a ocupar las primeras planas de los diarios y su nombre ha sido incluido en un expediente como sospechoso en un asunto muy delicado: su presunta participación en un atentado contra un presentador de televisión, amigo suyo.

El diario La Repubblica y otros medios italianos publicaron el lunes 6 de julio la teoría que tienen los investigadores del atentado acerca del papel que habría jugado Lavítola, el mismo que pretendía cobrarle a Finmeccanica $25 millones en comisiones por la venta de los equipos al gobierno panameño, un escándalo que salpicó también en este país al entonces ministro de Seguridad Pública y hoy presidente de la República, José Raúl Mulino.
El atentado
Fue contra Sigfrido Ranucci.
Ocurrió el 16 de octubre de 2025. Ranucci es un periodista de investigación de la RAI (Radiotelevisione Italiana), la compañía de radiodifusión pública y principal red oficial italiana, con emisiones en 174 países. Ranucci dirige un programa televisivo de investigación, llamado Report, y es conocido por desenmascarar la corrupción gubernamental y política, así como los vínculos de las mafias italianas —como la Cosa Nostra y la ‘Ndrangheta—, lo que le ha valido constantes amenazas y, en ocasiones, ha debido recibir protección policial.
Questa notte un ordigno è stato piazzato sotto l’auto del giornalista e conduttore di Report, Sigfrido Ranucci. L'auto è saltata in aria, danneggiando anche l’altra auto di famiglia e la casa accanto. Sul posto carabinieri, Digos, vigili del fuoco e scientifica. La Procura di… pic.twitter.com/KmDycbpgq1
— Report (@reportrai3) October 16, 2025
Pero ese 16 de octubre fue blanco de algo más que amenazas. Un artefacto explosivo fue colocado en un vehículo y, en horas de la noche, en Pomezia, en Roma, la bomba estalló frente a la residencia del periodista. Este salió ileso, pero sus dos automóviles fueron destruidos, así como parte del muro que rodea el edificio donde vive.
Las autoridades revelaron que la bomba consistía en una carga hecha de gelatina de cantera, un material obsoleto, pero con un extraordinario poder de destrucción, como lo evidenció la explosión en el edificio de Ranucci. Según los investigadores de la Sección de Topografía y el Escuadrón Antiexplosivos de la Unidad de Investigación de Roma, ese explosivo era “indicativo de una red ilícita para la adquisición de materiales explosivos”.
El atentado, aunque no cumplió su cometido, recibió la condena de la sociedad italiana, incluso de sus partidos políticos, que mostraron su solidaridad con el periodista de investigación. A su vez, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, expresó su “total solidaridad” con el periodista ante lo que calificó como un “grave acto de intimidación” y abogó por la defensa de la libertad de información.
Las detenciones
Empezaron la semana pasada, después de meses de investigación. El diario La Repubblica reportó que cuatro personas fueron detenidas.
“Al analizar los teléfonos móviles, los contactos y las computadoras de los sospechosos, los investigadores reconstruyeron un nivel de la organización que hasta ahora había permanecido invisible. De hecho, dos niveles más”.
Además de los cuatro detenidos, hay un quinto sospechoso que, según la hipótesis acusatoria, no se movía de forma autónoma, sino que recibía indicaciones de Lavítola.
Valter Lavitola è indagato nel procedimento sull'attentato a Sigfrido Ranucci: è stato oggetto di una perquisizione da parte dei carabinieri del Nucleo Investigativo di Roma e Frascati su mandato dei pm della Dda. Secondo gli elementi raccolti, sarebbe il mandante dell'attentato. pic.twitter.com/cez2DohRNN
— Report (@reportrai3) July 6, 2026
Es por eso que Lavítola ha sido inscrito en el registro de sospechosos. En consecuencia, el pasado lunes la casa del experiodista fue allanada. Las autoridades incautaron celulares, computadoras y soportes informáticos. Estas incautaciones son ahora la clave de toda la investigación. Buscarán la confirmación documental de su teoría, basada en el análisis de los teléfonos de los primeros detenidos: Pellegrino D’Avino, Saverio Mutone, Antonio Passariello y Marika De Filippi. El quinto sospechoso es Luca Amato. Todos, criminales de poca monta, aunque conocidos porque solían gravitar en el mundo de la droga.
El quinto sospechoso es un ciudadano de origen norteafricano que actuó como enlace entre Lavítola y el comando que colocó el explosivo.
La Repubblica revela un detalle siniestro: Lavítola y Ranucci no eran desconocidos entre sí.
De hecho, el medio revela que entre ambos habría habido una relación amistosa, con contactos muy recientes, incluso después de la detención de los cuatro primeros sospechosos. Una amistad que el mismo Ranucci no niega: “Para mí, Valter es un amigo. Desde 2019 hablábamos casi todos los días. Estoy molesto, desconcertado, no sé qué pensar…”
Ranucci confía en que las investigaciones de la fiscalía y de los Carabinieri aclaren lo sucedido, pero, de momento, “no tengo ganas de hacer más declaraciones”, dijo al medio italiano.
La investigación
Lo acontecido el 16 de octubre del año pasado y los hechos posteriores están a cargo de la Dirección del Distrito Antimafia, específicamente del fiscal Edoardo De Santis, quien reconstruyó en detalle la preparación del atentado. El 10 de octubre fue la primera inspección de los perpetradores en las afueras de la casa del periodista. Seis días después, el bombazo.
Todo fue verificado: llamadas, triangulación de estas con las antenas, los desplazamientos antes y después del atentado, videos de las cámaras de vigilancia, incluso un testigo que vio a uno de los involucrados usando un pasamontañas cuando corrió tras la explosión.
Ranucci, così l’intermediario di Lavitola ha commissionato l’attentato https://t.co/TkXkzCCl1q
— Repubblica (@repubblica) July 7, 2026
Incluso las intervenciones a las comunicaciones. La crónica periodística de La Repubblica detalla: “Durante meses, en las escuchas telefónicas, fue solo ‘eso’. Sin nombre. Ningún apellido. Un pronombre suficiente para que todos los interlocutores entiendan de quién se estaba hablando. El hombre que había encargado el atentado contra Sigfrido Ranucci no debía ser nombrado. Pero los carabineros del Núcleo de Investigación de Roma terminaron remontando, un pasaje tras otro, a lo que hoy creen que es la cabeza de la cadena de mando”.
Se presume que ese individuo es Lavítola.
Por ahora, los acusados enfrentan graves acusaciones: uso de artefactos explosivos, tenencia de armas, amenazas y daños, todo agravado por el uso del método mafioso. Estas mismas acusaciones podrían enfrentar Lavítola y el mediador con el grupo que colocó la bomba.

