Hay máquinas del tiempo que salpican pintura. En la entrada de la galería de la Casa del Soldado, la curadora de arte Carmen Alemán Healy sonríe antes de empezar un recorrido por 15 obras que intentan resumir “Tres décadas de abstracción”, de Alfredo Sinclair.
“Siempre fue un artista respetado y admirado”, comienza diciendo Alemán Healy, quien advierte de que el maestro panameño fue el primer expresionista abstracto de Latinoamérica.
“Fernando de Szyszlo comenzó a hacer expresionismo abstracto en 1959. Sinclair lo hizo en 1952, pero era poco conocido fuera de Panamá”, aclara la autora del libro Huellas. Maestro Sinclair.
Así empieza el viaje en el tiempo artístico, a través de la muestra que estará abierta hasta el próximo 10 de octubre en la Casa del Soldado (Casco Antiguo).
Tres cuadros son la puerta a la primera década recogida en la exposición. Una década en la que Sinclair empezaba a dar muestras de expresionismo abstracto, siguiendo el movimiento liderado por Jackson Pollok, pero también experimentaba con la técnica del dripping o chorreado y con vidrio molido. “Son obras atrevidas para su época”, comenta Alemán Healy.
Después la curadora lleva al espectador hasta Bahía (1965), y es como cambiar de habitación en la casa del recuerdo. Empieza a notarse el lenguaje semiabstracto.
De la misma época es El Chorrillo, una obra aparentemente abstracta, pero que incluye elementos figurativos, y aquí la curadora aprovecha para destacar la presencia del barrio de El Chorrillo en toda la obra de Sinclair, tanto en lo figurativo como en lo abstracto.
A finales de la década de 1960, Sinclair gana el concurso Xerox con la obra Bestia negra (1969). El premio lo coloca en un lugar visible en la escena panameña, en una época en la que no había galerías ni existía el Instituto de Arte en Panamá.
“Olga Zubieta de Oller tenía una tienda de lámparas y las desmontaba todas para que los artistas expusieran sus cuadros en una noche”, recuerda Alemán Healy.
Pero en 1971 Sinclair presenta 40 óleos en el Instituto Panameño de Arte, bajo el título “Manchas”.
El orden cronológico de la muestra tiene un salto al llegar a Movimiento de un río, a principios de la década de 1980. El cuadro formó parte de la primera exposición que presentó Alemán Healy en el Banco Nacional. “Se considera una obra maestra”, comenta la curadora sobre la pieza, y señala que fue con esa exposición que el maestro decidió que no regalaría más su trabajo. Esa noche vendió sus cuadros al precio que él consideraba justo.
Luego de ese brinco temporal, el recorrido continúa por la década de 1970 cuando el maestro se inspira en el estilo de expresionismo abstracto de Mark Rothko. Algo notorio en la pieza Señales del tiempo (1972). Y en Ten fe y veréis milagros (1976) introduce palabras, inspirado en Picasso y Matiz, a quienes admiraba.
El maestro panameño siguió pintando expresionismo abstracto hasta 1980, dejando un legado a las futuras generaciones, al igual que sus contemporáneos Dutari, Chong Neto y Trujillo. La curadora lo asegura: “Sin estos cuatro maestros no hubiera despegado el arte en Panamá”.

