Derecho a la circulación

Andar por tu país, recorrer sus carreteras, sus calles, ir a cualquier pueblo o ciudad que quieras, visitar el lugar que desees, es un derecho que nadie puede quitarte. Esto quiere decir que si conduces tu automóvil para dirigirte al interior, a la playa, si tomas un autobús o un taxi o cualquier tipo de transporte para dirigirte desde tu casa a cualquier parte del país, o simplemente andas a pie por una vereda o camino, estás ejerciendo un derecho básico.

Ninguna persona ni ninguna autoridad te puede impedir que vayas adonde quieras; claro, siempre que a su vez respetes las leyes y los derechos de los demás y no incursiones, por ejemplo, en una propiedad privada a la que no se te ha invitado o permitido el paso.

También puedes decidir establecer tu residencia donde quieras. En cualquier ciudad o pueblo o en el campo. Tu casa puede quedar en cualquier parte que tú elijas y nadie te lo puede impedir.

Y también tienes derecho a salir del país a visitar otras naciones, hacer turismo, permanecer fuera durante una temporada por motivos de estudios, para visitar a un familiar o amigo o también puedes decidir establecerte de forma temporal o permanente en otro país. Y cuando quieras volver, nadie puede impedírtelo. Recuerda, es tu derecho.

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