El derecho a la conciencia y religión

Tienes derecho a tener una fe. O una religión o una creencia. Tienes derecho a tener una idea de Dios o de lo sagrado y a seguir los preceptos de dicha creencia o religión, a vivir de acuerdo con esas creencias y nadie te puede obligar a no hacerlo. Puedes acudir al templo, congregarte con otros creyentes, cumplir con los rituales o la liturgia y un proyecto de vida en consecuencia.

Del mismo modo, también tienes derecho a no tener una creencia o a cambiar de creencia si así lo deseas y a que nadie te señale o te coaccione por ello. Recuerda, tu conciencia es la única que debe dictar tus convicciones más íntimas y personales. Nadie debe tratar de cambiar tus creencias, a no ser que tú, libremente, desees examinarlas y tomar una decisión al respecto.

Puedes elegir una educación religiosa o laica para ti o para tus hijos. Así mismo, cuando tus hijos crezcan, pueden decidir libremente si mantienen las creencias familiares o no. Es su derecho. Ninguna autoridad civil o religiosa puede intervenir en ello o tratar de obligarte a vivir de forma distinta a tu proyecto personal de vida.

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