Las máquinas de escribir producen música, así lo demuestra José Edith González al escribir documentos impecables, lo mismo una carta de amor que un contrato de compraventa en una de las plazas más emblemáticas de Ciudad de México.
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Las máquinas de escribir producen música, así lo demuestra José Edith González al escribir documentos impecables, lo mismo una carta de amor que un contrato de compraventa en una de las plazas más emblemáticas de Ciudad de México.