El periodismo internacional ha perdido una de sus plumas más versátiles. El pasado 6 de junio murió, a los 82 años, el histórico corresponsal del periódico The New York Times en América Latina, Alan Riding. La noticia fue confirmada por su esposa, la también veterana periodista Marlise Simons, según informó el diario neoyorquino.
Nacido en Brasil, de padres ingleses, Riding se formó primero como economista y luego como abogado, antes de optar por una carrera en el periodismo internacional. Vivió durante 13 años en México, desde donde fue corresponsal para Financial Times y The Economist, y posteriormente para The New York Times.
Dejó tras de sí un legado marcado por la versatilidad. Sus reportajes abordaron temas que iban desde la vida cultural de París y Lisboa hasta la política y los asuntos sociales de América Latina.
Según Financial Times, se consolidó como una “voz autorizada para explicar esta región al resto del mundo”.
Su etapa en América Latina transcurrió durante la década de 1980. Riding fue testigo de primera mano de conflictos como las guerras en El Salvador y Guatemala, la revolución sandinista en Nicaragua, la actividad guerrillera en Perú y una época de fuerte presencia del narcotráfico en Colombia. También cubrió algunos de los años más duros de la dictadura en Panamá.
Al final, el hombre que nació en Brasil, tenía raíces europeas y se consagró relatando las realidades más complejas de América Latina se despidió en Francia, en la tranquilidad de una ciudad cargada de historia. Hoy, la región despide a una voz que, aunque foránea, alcanzó la relevancia suficiente para quedar inscrita en la memoria periodística del continente.

