Exclusivo

Al servicio de la comunidad

El secretario nacional de la Senacyt, Eduardo Ortega-Barría, y el director del Instituto Conmemorativo Gorgas, Juan Pascale, fueron homenajeados con un doctorado ‘Honoris Causa’ por la USMA, por su trayectoria profesional en los ámbitos de la docencia y la investigación, además de su labor al frente de la pandemia de la covid-19.

Al servicio de la comunidad
En la ceremonia estuvieron presentes el arzobispo metropolitano, José Domingo Ulloa, y el rector de la USMA, Francisco Blanco. Miguel Cavalli

Eduardo Ortega-Barría: 20 años investigando

El secretario nacional de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), Eduardo Ortega-Barría, comentó que su rol al frente de esa institución –que coincidicencialmente asumió con la pandemia de la Covid-19– le ayudó a transmitir al país lo aprendido durante 20 años en investigación de vacunas y consideró la distinción como uno de los honores más grandes que recibió en su vida.

Ortega-Barría terminó sus estudios de Medicina en la Universidad Autónoma de Guadalajara, México, y se especializó en Pediatría en el Instituto Nacional de Pediatría de la Ciudad de México. Posteriormente, hizo la sub-especialidad en Enfermedades Infecciosas Pediátricas en el Hospital Infantil Federico Gómez, en la capital mexicana.

De 1998 a 2003 ocupó cargos de liderazgo en entidades como el Instituto Conmemorativo Gorgas, Florida State University Panamá, Instituto de Investigaciones Científicas Avanzadas y Servicios de Alta Tecnología, Senacyt y en el Hospital de Especialidades Pediátricas de la Caja de Seguro Social. Además, entre 2000 y 2007 fue científico asociado del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, y de 2001 a 2013 profesor adjunto del Departamento de Microbiología y Medicina Tropical de la Universidad George Washington, en Estados Unidos.

Cuando asumió el cargo en la Senacyt, Ortega-Barría fungía como vicepresidente y director de Asuntos Médicos e Investigación y Desarrollo Clínico de Vacunas en la farmacéutica GlaxoSmith Kline de 2006 a 2020.

Al servicio de la comunidad
Eduardo Ortega-Barría. Miguel Cavalli

“Fue un accidente perfecto para guiar, asesorar y recomendar. Me siento afortunado de poder contribuir a la Senacyt con muchos proyectos para fortalecer la investigación científica. Creo que es un tema de dedicación, persistencia, soñar y tomar riesgos y siempre aceptar el siguiente reto. Es un tema de retarte y no estar conforme con lo que haces y cambiar”, expresó.

El cambio ha sido una constante en la vida de Ortega-Barría, ya que vivió en tres países: Estados Unidos, México y Brasil. “Estuve 28 años fuera, siempre soñando con regresar y contribuir. Finalmente, se me dio la oportunidad, ahora dirigiendo la Senacyt con un gran equipo y colaborando con instituciones como el Gorgas”, agregó.

A su juicio, Panamá dio un gran salto en materia de investigación científica, que se manifiesta en 30 años de una agenda propia que va en dirección hacia la transformación del país, para hacer de este más competitivo, resaltando que la ciencia y la tecnología pueden impactar positivamente en el desarrollo socioeconómico.

“(La pandemia) fue un accidente perfecto para guiar, asesorar y recomendar. Me siento afortunado de contribuir con proyectos para fortalecer la investigación científica”.

Eduardo Ortega-Barría, secretario general de Senacyt

Así mismo, destacó a su colega mexicano José Ignacio Santos, quien, dijo, le abrió las puertas al mundo de la investigación. “Con él descubrí que con los experimentos, tú resuelves dudas”.

Sobre la adquisición de las vacunas anticovid y su posterior distribución, Ortega-Barría admitió que fue todo un reto, ya que “es mucha información y es casi imposible mantenerse al día, pero juntos compartíamos lo que ocurría con los artículos más importantes, seguíamos lo que pasaba en el mundo y, en conjunto, podíamos hacer las mejores recomendaciones”.

Respecto a las noticias falsas e ideas erradas sobre las vacunas, dijo que estas existían desde siempre y esas noticias falsas se debe, en parte, al desconocimiento y a la confusión.

“Sin embargo, hay un grupo pequeño de personas que usa la información de manera inadecuada para hacer daño. Las dudas son razonables, porque las personas no tienen la formación para entender que frente a ellos les están poniendo una tecnología que nunca antes se había utilizado para desarrollar una vacuna y tienen temor. Eso es correcto. (...) Me preocupan más aquellos que desinforman para hacer daño, que aquellos que dicen: ‘no me voy a vacunar porque voy a esperar a que otros se vacunan y que pase un tiempo’. Eso es razonable, siempre y cuando no expongas tu salud”, explicó.

Juan Pascale: al frente del Instituto Gorgas

El director del Instituto Conmemorativo Gorgas, Juan Pascale, dijo sentirse “muy honrado y agradecido” tras recibir el doctorado Honoris Causa de la USMA.

“Siento como si hubiera recibido un aire fresco, adrenalina, glucosa, como decimos nosotros, que te da energía para seguir haciendo lo que estamos haciendo por Panamá y su gente”, dijo.

“Cuando uno a veces está cansado y quiere claudicar, estas acciones son una infusión de energía para hacer lo que quieres hacer”, añadió.

Pascale realizó sus estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá de 1977 a 1983 y obtuvo el título de doctor en Medicina. Luego, en agosto de 1988, hizo un postgrado en Microbiología en la Universidad de Costa Rica.

Dos años después, en junio de 1990, terminó una maestría en Ciencias Biomédicas del Departamento de Inmunología del Instituto Karolinska de Estocolmo, en Suecia; y en 1992 realizó un postgrado en Métodos Epidemiológicos en Medicina Tropical del Instituto Alexnader Von Humboldt de Perú; mientras que en 1998 obtuvo el título de doctor en Patología (con énfasis en Inmunología y Biología Molecular) del Departamento de Patología y Medicina de Laboratorio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana, Estados Unidos.

Al servicio de la comunidad
Juan Pascale. Miguel Cavalli

Para el director del Gorgas, trabajar durante la pandemia no ha sido fácil, pero “te voy a ser honesto, tal vez los años de trabajo en el Instituto Gorgas me fueron poco a poco preparando”. “Ya habíamos tenido varias situaciones anteriores. Cuando yo llego de Estados Unidos en 1998 y resulta que en 1999 hubo un brote de hantavirus, yo estaba cuando esto apareció y a mí me tocó liderar la parte diagnóstica. Así que ya en ese sentido teníamos cierta experiencia con brotes y con microorganismos que no conocíamos”, contó.

También resaltó la importancia de la vigilancia genómica en el control de la pandemia, ya que es la que indica si hay nuevas variantes y si las mutaciones de dichas variantes podrían ser insensibles ante la respuesta inmune, o si es más transmisible y, hasta en un momento dado, podría decir hasta dónde la pandemia se estaría moviendo. “La vigilancia genómica es una herramienta que utiliza la epidemiología para entender cómo se mueven los brotes y las pandemias”, precisó.

“Cuando uno a veces está cansado y quiere claudicar, estas acciones son una infusión de energía para hacer lo que quieres hacer”

Juan Pascale, director del Instituto Gorgas

El especialista consideró que lo que caracteriza al Instituto Conmemorativo Gorgas es su personal, bien formado en Europa y Estados Unidos, mientras que, por otro lado, hay una tradición orientada a la investigación de las enfermedades infecciosas. “Esa es nuestra experiencia. Ya nos estamos moviendo en otros campos, como las células madre, las enfermedades crónicas, la hipertensión, pero nuestra fortaleza siempre ha sido la medicina tropical y los brotes epidémicos, ya sean de malaria, fiebre amarilla, hantavirus u otros”, acotó.

Cuando se enteró de los primeros casos de coronavirus en China en diciembre de 2019, Pascale supo inmediatamente que, tarde o temprano, el virus llegaría al país.

“Sabíamos que era un virus respiratorio y los virus respiratorios se transmiten sumamente rápido, no necesitan un vector, sólo necesitan interacción humana. Ese era el ejemplo que nosotros teníamos de la influenza. Era cuestión de tiempo que iba a llegar a Panamá. El Gorgas ya estaba preparado. Todavía no habían métodos diagnósticos oficiales y nosotros ya teníamos métodos para diagnosticarlo por secuenciación. La experiencia del Instituto es anticiparse a lo que va pasando”, dijo.

Pascale abogó por una mayor inversión en la ciencia, ya que “permite tomar decisiones con evidencia y fundamento”. “Hay que invertir en capital humano, hay que formar gente, hay que formar científicos. Eso es lo que nos diferencia de Europa y América del norte, y tenemos que además invertir. No puede ser que estemos dando menos del 0.2% del Producto Interno Bruto en la inversión científica, cuando los países desarrollados invierten, mínimo, entre 3%, 4%, 5% o [inclusive] un poco más. ¿Cómo queremos compararnos, si no invertimos?”, añadió.


Última Hora

  • 05:08 Se reportan 32 fallecidos y más de 700 heridos en Venezuela tras terremotos Leer más
  • 05:03 Sánchez seguirá su batalla para que se anulen los votos de los peruanos en el exterior Leer más
  • 05:00 La oposición evaluaría impulsar a Eduardo Vásquez, de CD, para frenar a Shirley Castañedas Leer más
  • 05:00 Caída del petróleo empieza a sentirse en Panamá con una nueva rebaja en los combustibles Leer más
  • 05:00 Hoy por hoy: No olvidemos a Nicaragua Leer más
  • 05:00 Selección de Panamá: Se hizo lo que se pudo Leer más
  • 05:00 Así fue la gala de inauguración del Congreso Panamericano en 1926 Leer más
  • 05:00 Violencia juvenil en Panamá: dos ataques con arma blanca en escuela de Colón Leer más
  • 05:00 Tal cual Leer más
  • 05:00 Panamá endurece controles al transporte de carga y prohíbe la importación de camiones con más de 15 años Leer más