Con rostro serio, una pequeña maleta y ropa cómoda e informal. Así llegaba el exfutbolista Gerard Piqué a Miami (Estados Unidos) el pasado jueves para visitar a sus hijos por primera vez desde que Milan y Sasha abandonaron Barcelona (España) y se instalaron en la ciudad estadounidense a principios de abril.
Un viaje que ha durado cinco días y en el que el exfutbolista se ha alojado con los pequeños en un lujoso hotel −que cuesta $1,200 la noche− cercano al colegio de los niños. Tal y como han compartido diferentes internautas, durante esta primera visita no han faltado los baños en la piscina, las largas jornadas al sol compartiendo risas y buenos momentos, y las salidas a populares restaurantes; entre ellos una famosa pizzería napolitana con numerosas imágenes de Maradona colgadas en sus paredes.
Unos días en los que Piqué ha conseguido disfrutar de sus hijos con tranquilidad y que ya han llegado a su fin. Mientras se comenta que el catalán estaría buscando un apartamento en Miami para sus próximas visitas a Milan y Sasha −según el acuerdo de separación al que llegó con Shakira podrá ver a los niños un total de diez días al mes, además de las fiestas escolares y el 70% de las vacaciones de verano, que comenzarán a finales de mayo− Gerard Piqué ha conseguido esquivar a las cámaras y pasar desapercibido a su llegada a Barcelona.

Retomando la normalidad tan solo horas después de volver a España, se le vio a Piqué abandonar su casa en compañía de Clara Chía. Muy serio, el exfutbolista ha guardado silencio y ha evitado dar detalle sobre su reencuentro con sus hijos, dejando en el aire cómo vio a los pequeños y qué tal lo han pasado en Miami.
