En 2021, la autora española Carmen Mola ganó el 70º Premio Planeta con su obra La Bestia, pero la sorpresa no fue su victoria, sino conocer su rostro.
Desde su novela debut La novia gitana (2018), Mola se había convertido en una reconocida escritora que alegaba privacidad para ocultar su identidad tras el anonimato. Pero al subir al escenario a recibir su galardón no lo hizo una mujer, sino tres hombres.
Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero son los escritores detrás de la mujer, los verdaderos autores de las aventuras de la detective Elena Blanco, protagonista de su famosa trilogía, y este año participarán en la Feria del Libro a realizarse del 17 al 21 de agosto.
En una entrevista para este diario, Jorge Díaz y Agustín Martínez hablaron un poco sobre Carmen, sobre las críticas y su nueva obra, pero sobre todo de cómo cuando se sientan a escribir, más que tres escritores lo hacen tres amigos.
Escribir a seis manos es algo a lo que ya estaban acostumbrados, ya que son guionistas y trabajan en televisión juntos. Su estilo de trabajo consiste en reuniones de escritores, escaletas, versiones sucesivas del texto.
“En la primera novela tuvimos que hacer las adaptaciones necesarias y dudábamos antes de cada paso, pero ahora estamos cómodos con el proceso”, comentan.
Conversatorio
Feria del libro 2022
El guión, la literatura a través de la pantalla
Día: Viernes, 19 de agosto.
Hora: 7:00 p.m
Salón: Rosa María Britton
Modera: Daniel Domínguez
Y aunque los tres tienen ideas y estilos propios, son ante todo profesionales, por lo que admiten que cualquier rastro de ego no influye en sus trabajos, ya que buscan lo mejor para la novela. “Da igual de cuál de los tres parta una idea, lo que queremos es que sea buena. Claro que hay veces que no estamos de acuerdo en una decisión, pero se resuelve hablando y respetando al compañero. En última instancia, cuando dos posiciones son imposibles de conciliar, lo sometemos a votación. Somos tres, así que no es posible el empate”.
Al preguntarles sobre si seguirán publicando libros bajo el seudónimo de Carmen Mola, ellos son muy claros en que “mientras sigamos disfrutando del trabajo, lo seguiremos haciendo. Si un día dejamos de divertirnos, se acabará Carmen Mola”.
¿En algún momento, antes de revelar sus identidades detrás de Carmen Mola, tuvieron miedo de ser cancelados?
Miedo no, aunque es verdad que las dos o tres primeras semanas tras la entrega del Premio Planeta la reacción de algunos sectores fue furibunda. Afortunadamente, se limitó a alguna red social y a muy poco tiempo. Desde que la novela de La Bestia salió hemos recibido mucho más cariño que críticas. Creemos que era una campaña que tenía poco fundamento. Ahora mismo es algo completamente olvidado, todo el mundo sabe que Carmen Mola son tres escritores y creemos que a muy poca gente le parece mal.
¿Dirían que Carmen Mola es solo un seudónimo o ya se ha convertido en un personaje?
Es posible que sea un personaje, siempre lo fue. Cada uno de nosotros escribe de una manera distinta y, en ningún caso, [de forma] similar a Carmen Mola. Cuando nos juntamos para escribir da la impresión de que nos ponemos el disfraz de Carmen Mola, algo así como la capa de Superman, y cambiamos el estilo para ponernos al servicio de la historia y del grupo. Carmen Mola tiene una personalidad, un estilo y, a estas alturas, una bibliografía que empieza a ser abundante. Le deseamos una larga vida.
Para su reciente libro ¿Por qué elegir otra pandemia en lugar de la actual?
Fue un feliz hallazgo. Nosotros escogimos un año, 1834, por una serie de acontecimientos que habían sucedido en Madrid, en concreto la matanza de frailes ocurrida en la Basílica de San Francisco el Grande.
Al investigar, nos encontramos con la epidemia de cólera y con las medidas que se tomaron, que tanto nos recordaban a las que vivíamos en esos momentos. Decidimos de inmediato usarlo.
¿Cómo fue alejarse de Elena Blanco? ¿Era algo que ya buscaban o que sucedió de forma natural?
Creemos que hay que plantearse continuos retos. Ya nos habíamos demostrado a nosotros mismos que éramos capaces de escribir entre tres, que nos movíamos bien en la novela negra, que éramos capaces de sacar adelante una trilogía que en solo mes y medio se habrá convertido en tetralogía… Escribir un thriller histórico como La Bestia, sin recurrir a Elena Blanco —personaje al que adoramos–, fue una apuesta más. De momento estamos muy contentos: premio Planeta, presentaciones en muchos lugares, mucha difusión… ¿De qué otra forma habríamos podido encontrarnos con los lectores panameños?

¿Mientras hacían su proceso de investigación qué paralelismos encontraron con ese contexto pandémico y la actualidad?
Muchos, desde las medidas que decretaron las autoridades sanitarias —confinamientos, cierres perimetrales, mascarillas, prohibición de reuniones públicas, etcétera— hasta la reacción de melancolía en la gente que no entendía lo que ocurría. Llama la atención que habiendo transcurrido casi dos siglos hayamos aprendido tan poco.
En su obra, “La bestia” es un asesino serial que ataca durante la pandemia del cólera en España. ¿Cuál dirían ustedes que es “La bestia” de la actual pandemia?
La ignorancia, que es la verdadera bestia de todas las crisis en todas las épocas. Ante la falta de soluciones inmediatas de los responsables, la gente tiende a acudir a las supersticiones, a los remedios mágicos… Otra cosa en la que hemos cambiado muy poco.
Muchos hablan de la violencia en su obra, ¿es parte necesaria para profundizar en la trama o es más simple gusto de pluma?
No somos muy conscientes de escribir novelas especialmente violentas, aunque es verdad que no rehuimos la descripción de la violencia cuando nos parece necesaria, igual que lo haríamos con cualquier otro comportamiento humano: el sexo, el amor, el odio o la codicia, por poner ejemplos. Hay veces que bromeamos diciendo que la gente se imagina cosas de las que después nos culpa a nosotros. De cualquier forma, La Bestia es una novela menos extrema que las de la trilogía de La Novia Gitana. Y nos gusta, para qué vamos a engañarnos…

