Esperan en la puerta cuando alguien llega a casa, acompañan en los momentos difíciles y se han ganado un espacio dentro de las familias. Perros y gatos son, para muchos, mucho más que mascotas. Ese vínculo también implica una responsabilidad: procurarles una alimentación adecuada que favorezca su salud y bienestar.
La alimentación de estos animales va más allá de saciar su hambre. Una nutrición adecuada no solo aporta los nutrientes que necesitan para mantenerse saludables, sino que también puede desempeñar un papel importante cuando una mascota enfrenta una enfermedad. En estos casos, la alimentación puede convertirse en parte del manejo del paciente, contribuir a su evolución y favorecer una mejor calidad de vida.
Al igual que ocurre con las personas, la alimentación desempeña un papel fundamental en la salud de los perros y gatos. Una dieta equilibrada aporta los nutrientes necesarios para el crecimiento, el fortalecimiento de los huesos y la protección de su sistema inmunitario. Pero cuando existe una condición de salud, las necesidades nutricionales pueden cambiar y la alimentación puede pasar de ser parte del cuidado diario a convertirse en un componente del tratamiento.

De acuerdo con el médico veterinario Julio Ramos, la nutrición también forma parte del tratamiento de diversas enfermedades y puede influir en la evolución de los pacientes.
“La nutrición es el pilar fundamental, no solo de la vida diaria de las mascotas, sino de cualquier plan terapéutico exitoso, porque una buena nutrición se va a traducir en una excelente calidad de vida de nuestras mascotas”, señaló.
El especialista destacó que cada mascota es única y, por ello, es necesario consultar con un veterinario sobre el tipo de alimentación que cada animal debería llevar. Esto cobra especial importancia cuando el paciente presenta alguna enfermedad, ya que su dieta puede requerir ajustes de acuerdo con su condición.
El impacto de una alimentación inadecuada puede ir más allá del aumento de peso o la obesidad, ya que estas condiciones podrían estar relacionadas con la aparición o el agravamiento de diferentes problemas de salud, entre ellos enfermedades metabólicas como la diabetes.
“Cuando uno piensa en enfermedades metabólicas, como la diabetes mellitus, uno piensa: mi abuelita tuvo diabetes, mi tío tuvo diabetes, pero a uno nunca se le ocurre que los perros y los gatos también pueden padecer estas condiciones”, señaló el especialista.

Entre los signos de alerta que deben llamar la atención de las familias que tienen mascotas están el aumento en el consumo de agua, la necesidad de orinar con mayor frecuencia, un apetito excesivo y la pérdida de peso, incluso cuando el animal continúa comiendo.
También dijo que, en algunos casos, el exceso de peso puede ser una señal de otras alteraciones, como problemas de tiroides o relacionados con el cortisol, por lo que la evaluación veterinaria es importante antes de asumir que se trata únicamente de una cuestión de alimentación.
No todas las mascotas tienen las mismas necesidades nutricionales. La edad, el tamaño, el nivel de actividad física, la condición corporal y la presencia de alguna enfermedad son factores que deben considerarse al momento de elegir su alimentación.
De acuerdo con el especialista, un cachorro, por ejemplo, tiene requerimientos diferentes a los de un perro adulto o uno de edad avanzada. Lo mismo ocurre con un animal con sobrepeso, una mascota con diabetes o un paciente que necesita una dieta específica como parte de su tratamiento.
Por ello, los especialistas recomiendan que la alimentación sea evaluada de manera individual y no únicamente a partir de recomendaciones generales o de lo que funciona para otra mascota.
La entrevista con el doctor Ramos fue efectuada en el marco del Desafío Clínico Purina, un espacio en el que se discutieron esta semana tendencias, recomendaciones y avances sobre el cuidado de las mascotas y su alimentación. En dicha actividad también se premiaron investigaciones de la región vinculadas con la alimentación de las mascotas.


