El cambio climático es uno de los grandes desafíos de nuestra era. El aumento de la temperatura del planeta provoca el deshielo de glaciares, el aumento del nivel del mar y fenómenos meteorológicos extremos, como sequías o inundaciones, que tienen un fuerte impacto, tanto ambiental como económico en nuestros países.
La principal causa del cambio climático es la acción del ser humano, por la generación de gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global. Por eso, la comunidad internacional, a través del histórico Acuerdo de París de 2015, se marcó como objetivo contener el aumento de la temperatura del planeta por debajo de dos grados centígrados (idealmente 1.5) reduciendo la emisión de los gases mencionados.
En ese camino, una herramienta fundamental es la transición energética, es decir, el cambio de un sistema energético basado en combustibles fósiles, como carbón o petróleo, hacia uno de bajas o nulas emisiones de carbono que utiliza fuentes de energía renovables. Este 16 de septiembre, cuando se celebra el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, es un buen momento para reflexionar sobre las acciones que como sociedad podemos implementar para lograr ese objetivo común.

En este contexto global, Enel es una empresa que aporta a la transición energética para mitigar el cambio climático. Con presencia en los cinco continentes, es uno de los principales operadores del sector de la energía renovable en todo el mundo. A través de su línea de negocio Enel Green Power, ha trazado un plan para lograr la descarbonización completa de sus operaciones para el año 2040. Este proceso consiste en reducir paulatinamente las emisiones de carbono, sobre todo de dióxido de carbono.
La operación de Enel en Panamá va un paso por delante de otros países, ya que toda su producción de energía se basa en fuentes renovables, contando con 400.7 megavatios (MW) de capacidad instalada. De ellos, 300 MW proceden de la Central Hidroeléctrica Fortuna, la más grande del país, y 100.7 MW provienen de nueve plantas solares, rama en la que fue pionera en el país con el Parque solar PV Chiriquí. Con estas, Enel es uno de los mayores generadores de energía hidroeléctrica y fotovoltaica en Panamá.
Con la Central Hidroeléctrica Fortuna y las nueve plantas solares que opera la Compañía, se evita la emisión de 1,592,207 toneladas de CO2, un aporte positivo, que seguirá creciendo cuando entren en funcionamiento dos plantas solares que están actualmente en construcción: Madre Vieja, de 31 MW, y Baco, de 30 MW, ambas localizadas en la provincia de Chiriquí.
Enel Panamá está comprometida, además, con el manejo y conservación de la Reserva Forestal Fortuna, cuya riqueza hídrica asegura el funcionamiento de la Central Hidroeléctrica Fortuna. La Compañía mantiene programas constantes de manejo territorial y forestal, conservación de la biodiversidad, así como control y vigilancia de su embalse. Además, a través de un convenio con el Smithsonian Tropical Research Institute (STRI), se garantiza el suministro de información científica sobre la importancia de Fortuna como sitio clave para el monitoreo de los efectos del cambio climático global en los bosques tropicales.
Además de promover la electrificación y la descarbonización, Enel Panamá también aporta a las comunidades de los territorios donde opera, a través de proyectos de valor compartido que buscan promover el desarrollo económico y social. Un ejemplo de ello es “Semillas de Conocimiento”, una iniciativa que fomenta las capacidades en temas ambientales, cambio climático, agricultura comunitaria y desarrollo de negocios sostenibles para las comunidades cercanas a los centros de operación de Enel Panamá, y que a la fecha, ha beneficiado a más de 500 personas de manera directa y a más de 2000 de forma indirecta.

La ruta a un futuro más sostenible
La conservación del medio ambiente es un reto global y por lo tanto requiere de esfuerzos por parte de todos los integrantes de la sociedad. Enel, además de liderar el proceso de transición energética, es un protagonista activo, aportando conocimiento y mejores prácticas sobre políticas públicas para que, en conjunto, alcancemos los objetivos en materia de sostenibilidad.
Con esa visión se elaboró la Hoja de Ruta para Potenciar el Rol de los Stakeholders en el Marco de la Transición Energética de Panamá, una colaboración de Enel y la firma Deloitte.
Una de las principales conclusiones del estudio es que, para el año 2050, Panamá puede reducir sus emisiones en un 67%. También para ese año, el 87% de la capacidad instalada de la matriz eléctrica deberá provenir de fuentes de energías renovables no convencionales y se prevé tener el 89% de la electrificación de la flota total de transporte. En este sentido, Enel Panamá aporta al desarrollo de una matriz energética 100% renovable, en línea con su compromiso de descarbonización, para contribuir al cuidado del medio ambiente y a un mundo más sostenible para las futuras generaciones.
Para lograr dichas metas resulta indispensable promover políticas a favor de la movilidad eléctrica, la electrificación, la eficiencia energética y el reemplazo de combustibles en los distintos sectores de la economía.
Son resultados alentadores, pero no exentos de compromisos, ya que para que los objetivos se concreten se debe seguir trabajando en armonía entre el gobierno, la empresa privada y la comunidad.
