El último adiós a Dagoberto “Yin” Carrizo comenzó este miércoles en Ciudad de Panamá, en una emotiva y peculiar ceremonia marcada por la música del artista, los recuerdos y las muestras de afecto hacia el que es considerado uno de los referentes de la música típica panameña.
Las cenizas del cantautor y acordeonista estuvieron presentes durante la misa celebrada en el Santuario Nacional del Corazón de María, oficiada por el padre Manuel Villarreal y amenizada por músicos como Colaquito Cortez (El hombre Orquesta) y Sergio “Dedos de Oro” Cortez. Además, de un coro con la participación de Electra Castillo una de las figuras más prominentes de la música sinfónica y coral en Panamá.
La iglesia se llenó de familiares, amigos, colegas, figuras políticas y admiradores que fueron a rendir homenaje al artista, fallecido el pasado lunes 7 de septiembre a los 87 años.
Entre los asistentes estuvieron músicos, cantantes, acordeonistas, productores y presentadores de televisión, entre ellos, Jorge Escobar Tamayo, Elena Llorach, Álvaro Alvarado, Osvaldo Ayala, Manuel de Jesús Ábrego, Estercita Nieto y Doralis Mela.
Varios de sus familiares, como sus sobrinos Isabela Carrizo y el doctor Gustavo Carrizo, destacaron su legado.

La ceremonia contó igualmente con la presencia de la ministra de Cultura, Maruja Herrera.
“Hay que agradecer los talentos”
Durante la misa, el padre Manuel Villarreal centró parte de su mensaje en la responsabilidad que implica recibir un talento y en la manera en que cada persona decide utilizarlo.
El sacerdote recordó que “hay que agradecer los talentos que Dios nos da”, pero subrayó que también es importante preguntarse qué se hace con esos dones.
La reflexión tomó especial significado al tratarse de la despedida de un músico que dedicó buena parte de su vida a desarrollar su talento y ponerlo al servicio de la música y la cultura panameña.
“Recuérdame con alegría”
Uno de los elementos más emotivos de la ceremonia fue el recordatorio que la familia entregó a quienes acudieron al templo.
El mensaje, firmado por Yin Carrizo, pide conservar su memoria desde la música y el cariño que manifestó por Panamá:
“Recuérdame con la alegría de mi música y con el amor que siempre llevé por mi Panamá”.
En el texto también expresa que su vida fue una sucesión de “momentos de canciones y de cariño” y asegura que su legado permanece “en cada acorde, en cada canción y en cada corazón que alguna vez cantó conmigo”.
El mensaje concluye con una frase que resume la forma en que el artista quiso ser recordado:
“Cuando escuchen mi música, allí estaré”.

La familia agradece el respaldo recibido
Al finalizar la ceremonia, las hijas de Yin Carrizo hablaron en nombre de la familia y agradecieron a los comunicadores, medios de comunicación y autoridades por el reconocimiento brindado a su padre.
También destacaron las numerosas muestras de cariño recibidas desde su fallecimiento.
“Las innumerables muestras de cariño, las oraciones, las anécdotas y los mensajes de aliento que hemos recibido de todo el país han sido un bálsamo para nuestro dolor”, expresaron visiblemente conmovidas.
Para la familia, mantener vivo el legado de Yin Carrizo va más allá de escuchar nuevamente sus canciones. Señalaron que la mejor manera de honrarlo será “vivir como él vivió, con alegría en el alma, con humildad y nobleza”, además de conservar el orgullo de ser panameño y el compromiso de aportar a la cultura y al futuro del país.
De Panamá a Ocú
La despedida continuará este viernes 11 de septiembre en Ocú, Herrera, la tierra natal de Yin Carrizo, donde se celebrará otra misa a las 11:00 a.m. en la Parroquia San Sebastián.
Será allí donde familiares, amigos, músicos y habitantes de su pueblo natal tendrán una nueva oportunidad, la última, para despedir al artista que desde muy joven encontró en el acordeón una forma de expresión y que, con el paso de las décadas, convirtió canciones como “Viva Panamá” y “¡Ay, Lucy querida!” en parte de la memoria musical de varias generaciones.
En Ciudad de Panamá, este miércoles, el silencio del templo se llenó con acordes de las canciones del artista que ya no está físicamente, pero que su música seguirá hablando por él.

