A Daniel Preciado el mundo de las tablas lo llamó desde joven. A los 12 años debutó en el Teatro en Círculo, bajo la dirección de Bruce Queen, para luego comenzar a explorar por su cuenta no solo en los escenarios, sino también en la cinematografía nacional. Así, entre juegos y audiciones, aciertos y rechazos, supo que quería entregarse a este arte tan complejo.
Hoy, sus esfuerzos y sueños, lo llevaron a subir un escalón más en sus anhelos de convertirse en un gran teatrista, al presentar la obra The Brink, del escritor inglés Brad Birch, en el teatro británico The Wardrobe, en Bristol, del 8 al 10 de junio del presente año.
“Me siento muy afortunado de poder hacer teatro. Desde que era chico iba de audición en audición para poder estar en una obra. Entendía, que no siempre iba a ser seleccionado, y eso me enseñó que hacer teatro, el poder participar en una obra, es un privilegio y me siento afortunado. No solo de poder hacer un debut en un teatro britanico, sino de poder hacer teatro en general.”, se sincera Preciado durante una entrevista para La Prensa. Lo hace por teléfono, pero aún entre la distancia, el cambio de horario y la informalidad del medio, su alegría sobresale. Apenas tiene 26 años, un niño para muchos, y con un camino largo aún por recorrer, pero sus deseos de contar historias, transmitir emociones y conectar con el público a través del teatro son más fuertes que el cansancio causado por las largas jornadas de prácticas antes del estreno.
Antes de embarcarse en esta aventura londinense, Preciado se graduó de la escuela S.I. Newhouse en Syracuse University, en Nueva York, Estados Unidos. Y de allí regresó a Panamá para hacer puestas en escenas como su debut como director con la obra Speech and Debate en el año 2022. O trabajar como asistente de la directora Malky Zebede en el musical In The Heights, presentado en el Teatro Nacional.
Todas estas experiencias, nacionales e internacionales, le han ayudado e influido en su trabajo y forma de pensar. “Vivir en varios países definitivamente influye en mi visión artística, en general. En el salón de ensayos llevo conmigo lo que aprendí en el teatro panameño y en el de Estados Unidos. Ahora estoy agregando todo lo que estoy aprendiendo acá”, comenta Preciado, reflexionando sobre que su dirección se ha vuelto una mezcla de todas estas culturas en las que he tenido el privilegio de hacer arte.
“Y a veces es extraño tener que brindarles a actores están acostumbrados de hacer teatro, de cierta manera, aspectos del teatro en otro país. Puede ser divertido, pero también es un poco extraño para ellos. Yo lo veo así: tengo una maleta con mis herramientas para hacer teatro, y allí tengo herramientas de Panamá, Estados Unidos y ahora de Inglaterra. Y las llevo conmigo a todos lados que voy”.
Para él, el teatro es uno de los artes más íntimos en el mundo. “Yo entiendo que en el teatro problemas que pueden sentirse tan lejanos a uno se vuelven universales, algo que podemos entender, aunque no hemos pasado por esas historias específicas. No tienes que haber pasado por ese mismo camino, para que te llegue el mensaje de la obra. Yo creo que el teatro está hecho para eso, de una manera íntima, conectarnos con nosotros y olvidarnos del resto”.
Aunque, también admite que para poder hacer teatro en otro país y poder conectar con el público de forma exitosa, hay que hacer un trabajo más allá de la dirección, por lo que le dedicó parte del tiempo a realizar una investigación cultural sobre Inglaterra. Además, otro obstáculo por vencer en el caso particular de esta obra fue la complejidad del personaje principal.
“Tuve que investigar sobre temas de salud mental, porque tenemos un personaje que está yendo a través de una crisis. Ese fue un desafío muy grande: el realmente entender ciertos aspectos de la salud mental que para mí no eran tan conocidos como la disociación, un break down, fue un desafío”
Y es que la obra The Brick habla sobre un profesor que tiene sueños de que hay una bomba debajo de su escuela y quiere hacer algo al respecto, pero nadie le hace caso. “Los temas que aborda son la ansiedad o el despropósito. Este es un personaje que tiene 28 años, trabaja como profesor y siente que su vida ha llegado a su fin. Y esta ansiedad lo lleva a tener la necesidad de hacer algo con su vida, para que su vida tenga sentido, tenga valor, por allí se va la historia”, adelanta Preciado.
Preciso, sobre la necesidad de encontrar un motivo, Preciado da un consejo a todas esas personas que, como él, buscan su espacio en las artes: Haz. Crea. Agarra un grupo de amigos y ponlos frente a una cámara y grábalos. O ensaya con ellos durante la semana y presenta una obra en tu casa o colegio. No importa dónde o qué, todo es solo sobre hacer. No necesitas el presupuesto de Broadway para crear algo increíble, o tener una puesta en escena para tomar experiencia sobre cómo se dirige actores o como se crea. Que nada te detenga”.
Y mientras sigue buscando aprender, y mostrar su talento en tierras extranjeras, Preciado lleva una parte importante del istmo consigo. Esa, donde la pasión por crear supera barreras y el amor por el arte, nunca antes dicho de mejor modo, lo es todo. “Esa pasión de crear arte solo por crear. En Panamá es complicado vivir mucho del arte, así que los que hacemos arte en Panamá lo hacemos porque lo amamos. Y eso es lo que llevo a todos lados, esa pasión que sienten los panameños por crear arte e impactar la vida de alguien más”.

