Lucy Campbell es testigo de un asesinato mientras pasea a su perro. Es entonces cuando entra en una precipitada lucha contra el tiempo, cuando el asesino decide encontrarla, y con solo el ladrido del perro como guía, se dispone a descubrir quién es Lucy: tiene tres días para encontrarla.
Esta es la premisa de la novela Dead Ends (Callejones Sin Salida) de la escritora Celia Bassols. Una obra cuyo origen no es menos curioso. La idea, cuenta Bassols en una entrevista para La Prensa, nació primero, preciso, como una novela, pero después pasó a ser un guion. El cual terminó convertido en su concepto original: una novela.
“Sabía que tenía una buena pre misa. Podía aceptar la necesidad de mejorarla. Tal vez eso se deba a que trabajaba en ventas y que me dijeran “no” era algo natural”, comenta Bassols sobre el porqué continuó con la historia a pesar de los cambios. Preciso, sobre esta diferencia de formatos, explica que “un guion tiene el diálogo que los actores dan vida. Un director establece el escenario y dirige la acción. Cuando tomé el guion y comencé a convertirlo en una historia completa, me hice responsable de crear un mundo que cobrara vida de la misma manera. No fue fácil”, confiesa Bassols.
¿Cómo exploró los temas del miedo y la incertidumbre en la novela?
El antagonista es el personaje que está en un estado constante de cambio debido a su impulsividad. Ella (Lucy), por otro lado, no es consciente del peligro que la rodea hasta dos tercios del camino de la historia. No es hasta el final cuando los lectores descubren cómo reacciona cuando se enfrenta a decisiones difíciles.
¿Qué espera que los lectores sientan al leer estas escenas?
Espero que experimenten una gama de emociones junto con los personajes. Significa sentir la calidez de la amistad, la alegría del amor y el orgullo, así como la incredulidad, la tristeza y la rabia. Si Dead Ends fuera una cena, espero que los lectores terminen la última página y estén listos para el siguiente plato.
¿Qué le inspiró a incluir un elemento romántico?
Lucy merecía un nuevo amor en su vida. Ambos (Ella y el detective Joe Griffiths, quien lleva su caso), son el mismo tipo de torpes románticos, lo que hizo que fuera una historia linda que ofrece a los lectores un respiro entre la acción. Él es genuinamente un buen hombre que respeta y ama a las mujeres. Creo que necesitamos más personajes así en el entretenimiento. ¿Y quién no ama una historia de amor?.

Su novela está ambientada en Washington, DC, aunque ha vivido en varios lugares, incluyendo la Ciudad de Panamá. ¿Por qué elegió esta ciudad como escenario y cómo influyó tu experiencia de vida en la creación de este lugar en la novela?
Viví en Southwest Washington DC durante dieciocho años. Estoy familiarizada con ella, aunque ha pasado un tiempo desde que fue mi hogar. Washington también es un lugar emocionante; es la sede del poder en los Estados Unidos. Quería enseñar a las personas un poco sobre el tipo de trabajo invisible que el gobierno realiza en nuestro nombre.
Se mudó a la Ciudad de Panamá en 2019, justo antes de la pandemia, ¿cómo impactó este cambio su perspectiva como escritora y su proceso creativo durante el aislamiento?
Tener tiempo y la capacidad de concentrarme sin distracciones fue clave para poder recolectar mis pensamientos y planear la historia. Aprendí que mi estilo de escritura es una combinación de esquematización y flujo de conciencia. Descubrí que necesito silencio para que mis ideas se formen, y el COVID fue excelente para eso. Dejar que mi mente divagara sin que la tecnología invadiera mi soledad fue difícil.
Después de trabajar en películas, comerciales y teatro en Panamá, ¿cómo ha influido su experiencia en el mundo del entretenimiento en su enfoque para escribir y crear personajes?
Tener la oportunidad de trabajar en diversos campos solo abre mi mundo a grandes personalidades y la creatividad de otros. Lo que me enseñó es que siempre hay espacio para que todos seamos una mejor versión de nosotros mismos. Me encanta observar y comprender el comportamiento humano. Siempre me ha fascinado la forma en que las personas reaccionan a diferentes escenarios. Dicho esto, soy una ex vendedora que no tiene problema en reconocer una buena idea y seguir adelante con ella.
Su novela explora el tema de la identidad, ya que el asesino intenta descubrir quién es Lucy. ¿Cómo aborda la idea de la identidad en la novela, y cómo refleja su propia búsqueda personal o evolución desde que se mudó a Panamá?
Mis personajes son bastante transparentes. Conocen sus fortalezas y debilidades. Los buenos son realmente buenos. Los malos no tienen mucho en ellos que sea redimible, pero eso es intencional. Quería que la honestidad y la integridad fueran centrales en la trama, y por lo que veo en la sociedad estadounidense de hoy, ser directo sobre lo que eso significa es necesario.
¿Qué esperas lograr con el lanzamiento de Dead Ends, tanto en términos de éxito literario como de conexión con tus lectores? ¿Hay algún mensaje en particular que quieras que se lleven después de leer tu novela? Sobre todo, quiero que los lectores disfruten de la historia. Espero que sientan que están sobre el hombro del personaje mientras pasan tres días en la vida de Lucy Campbell.