Hace unos 11 años, en San Felipe, un grupo de jóvenes músicos —bajo el nombre “Ensamble Juvenil”— soñaban con convertirse en profesionales. Emocionados, contaban a La Prensa que meses antes habían superado las audiciones del Berklee College of Music en Panamá y que viajarían a recibir clases de verano en su campus.
Tomaban clases en la Fundación Danilo Pérez y, poco a poco, se fueron acercando al mundo de las artes, una ruta distinta a la que suele marcar el barrio. Con el tiempo, formaron parte de lo que hoy se conoce como “Los Nietos del Jazz” y volvieron a llamar la atención de este medio.

Pero el arte también implica transformación. No todos permanecieron en el jazz. Uno de aquellos jóvenes es hoy conocido como Don Pablo Mures.
Decidió llevar su formación académica y disciplina musical hacia otros horizontes. Aunque sus raíces están en el jazz de San Felipe, su carrera ha evolucionado hacia un sonido más urbano, en el que fusiona influencias con las que creció.
En conversación con La Prensa, recordó sus inicios: aprendió lo básico viendo tutoriales en YouTube, luego integró la banda del Instituto Nacional y, más adelante, llegó a la Fundación Danilo Pérez, donde amplió su formación.
Fue allí donde tuvo la oportunidad de viajar al campus de Berklee y conocer al maestro Paquito D’Rivera. “Recuerdo llegar y verlo sentado, serio en su escritorio”, contó. También evocó al trompetista Claudio Roditi, quien lo impulsó a perfeccionar su sonido.

Hoy, Don Pablo mantiene el vínculo con sus antiguos compañeros, a quienes llama hermanos. Aunque muchos han tomado otros caminos, algunos siguen presentes en su música.
“Son muchos años que vengo con ellos y hemos tenido la oportunidad de que el público me conozca”, dice. También quiere que el público “conozca a sus hermanos”.
Futuro
Más allá de los escenarios, ha diversificado su carrera. Prepara el lanzamiento de una línea de cuadernos y trabaja en una marca de ropa junto a jóvenes de su comunidad, con la intención de generar oportunidades en su entorno.
En el plano musical, firmó un acuerdo de distribución con Avenida Records, que incluye un álbum de 12 canciones. Su propuesta busca fusionar jazz, ritmos urbanos y otros sonidos caribeños.
Muy pronto también sacará a la venta su línea de ropa, negocio en el que ha incluido a varios de sus amigos de San Felipe. “Son jóvenes que crecieron conmigo y siento que esa es una manera de que la empresa se mantenga”, expresó.
En el aspecto musical, Don Pablo acaba de firmar un acuerdo de distribución con la discográfica Avenida Records, marcando un paso fundamental en su carrera, el cual, según reveló, incluye un álbum de 12 canciones.
“Estoy tratando de fusionar el ritmo del jazz con géneros urbanos, incorporando un poco de salsa y diferentes sonidos, para que haya fusiones de crecimiento en Panamá”, explicó.
De acuerdo con Meda Leacock y Corte Ellis, quienes lideran el equipo de esta disquera, Don Pablo es solo el comienzo, pues buscan sumar más artistas panameños a su cartera y educarlos sobre cómo hacer crecer sus carreras.
Meda, quien tiene raíces panameñas, señaló que ellos “creen en la educación”, y añadió que sabe que en Panamá hay talento. Junto a su equipo, buscan que los jóvenes interesados en la música aprendan cómo “hacerse globales” sin perder su esencia.
Hoy, con el respaldo Avenida Records y rodeado de sus raíces, Don Pablo no solo busca posicionarse en la música, sino también abrir camino para otros.
El joven que admiraba a sus referentes ahora construye su propio espacio creativo y proyecta, desde allí, el futuro de la música urbana panameña.
