Logan Roy (Brian Cox - Churchill /1997) se autoimpuso empujar una enorme roca de oro, por una montaña, la cual volvía a caer cuando se acercaba a la cima y Logan la volvía a empujar hacia arriba. Pero, la roca de oro se hacía cada vez más grande, pesada, brillante y valiosa. Pronto, comenzaron a llegar más personas a ayudar a Logan a empujar, todos esperando que un pedazo de roca les tocase al finalizar la tarea.
La roca subía, crecía y caía, aplastando a todos los que encontraba en su camino, para luego, como bien sabe Sísifo, volver a subir y caer.
Logan, nuestro moderno rey de Éfira, sabía que al no ser un castigo impuesto por los dioses, sino decisión propia, no podría empujar la roca para siempre, así que se puso a la tarea de buscar un sucesor que se encargara del trabajo. Los candidatos se aglomeraban, aunque cuatro personas, acostumbradas ya al trabajo pesado, al brillo de la roca y a crecer en soledad, parecían ser los más indicados: los hijos de Logan.
Todos parecían estar capacitados para el trabajo, unos lo querían más que otros, pero solo uno podía quedar. Pero, los años de trabajo de su padre los había marcado. La roca parecía ser más importante que ellos. Brilla más que ellos y su padre parecía más orgulloso de su enorme roca que de sus hijos. La competencia por suceder a su padre rayaba entre el deseo de poder y el anhelo de recibir la aprobación paterna.
Logan lo sabía. Así que promovía esa competencia interna. Sabía que la roca era pesada y la debilidad no era aceptada. Que otros querían robarla y acabar con el trabajo que había hecho por años, justo ahora que sentía que la cima estaba tan cerca.
Y mientras ellos competían, la roca subía, crecía, caía, aplastaba y lastimaba. ¿Cuál sería entonces el final adecuado para esta historia?. Para Jesse Armstrong, creador de la serie Succession, lo más adecuado fue apartarse de la roca.
El final
Tras cuatro temporadas, esta serie de HBO llegó a su final de la forma más agridulce posible. Con los Roy, hasta cierto modo, fuera del juego.
Desde el punto de vista idílico, el cambio de parecer a último momento de Shiv (Sarah Snook - Black Mirror/ 2016) fue la decisión correcta. Aquel juego de abrazos y puñaladas estaba rompiendo a la familia Roy. Roman (Kieran Culkin - Scott Pilgrim vs. the World/2010), que parecía ser el más resistente, o eso aparentaba, se estaba comenzando a desmoronar en pedazos. Mientras que Connor (Alan Ruck - The Dropout /2022) hace mucho que había perdido la esperanza.
Por otro lado, Kendall (Jeremy Strong - Lincoln /2012) fue quien más se había perjudicado de aquel mundo de negocios, intrigas, traiciones y poder. Kendall, había sido criado para reemplazar a su padre y pronto eso fue lo único que lo movía. Fue perdiendo a su familia, volviéndose un padre ausente como Logan lo fue con él. Alejando a sus amigos y riñendo con su familia. Quizás, un preámbulo repetitivo de la historia de enemistad de Logan con su hermano. Pero lo más importante, y que fue el empujón final para Shiv, es que Kendall estaba perdiendo, por decirlo de algún modo, su humanidad.
Cuando se le confronta por la muerte del mesero y este alude que no se trataba de la gran cosa. Esta fue quizás la señal más grande para que Shiv supiera que si quería salvar a su familia, a su hermano, debían perder la roca.
Ahora, otra lectura es un poco más sombría. Al final, se trata de una última jugada de Shiv que, de una u otra forma, mantiene el poder que buscaba.
Ella sabe que Tom (Matthew Macfadyen - Pride & Prejudice /2015) no representa una real oposición para ejercer su voluntad de poder, detrás del poder. Él, como ella bien lo había mencionado, baila al mejor postor. Y es que Tom, junto con Greg, son la prueba fehaciente de que el brillo de la roca corrompe.
El brillo de la roca
En el caso de Greg, la ambición lo convirtió justo en lo que su abuelo tanto había temido y le había advertido. Ambos “amigos”, quizás viéndose reflejados el uno en el otro, no pertenecen a ese mundo, pero el brillo de la roca los sedujo.
Ahora, ellos cargarán su peso aún a sabiendas de que los aplastará a la caída. Son sin lugar a dudas los sucesores menos esperados, pero queda al debate personal decidir si realmente fueron los vencedores.
El final de un aclamado éxito televisivo
Con el final de la cuarta temporada, ha llegado el final de la serie Succession, un éxito de HBO que narra la historia del conglomerado Waystar RoyCo y de una familia rica, ambiciosa y sin escrúpulos. La serie, de cuatro temporadas y 39 episodios, ha logrado hacerse con varios galardondes, entre ellos 13 premios Emmy, cinco Globos de Oro y dos Bafta.

