El papa Francisco ofreció sus oraciones por los fallecidos, la mayoría de ellos jóvenes, tras la estampida que se produjo el sábado pasado, durante las celebraciones de Halloween en Seúl y que dejó al menos 154 muertos y 82 heridos.
El papa dijo que reza “al Señor resucitado por los que han muerto, sobre todo jóvenes, en la trágica e improvisa avalancha que se produjo en Corea del Sur”.
El accidente se produjo en torno a las 22:22 horas de este sábado en un empinado callejón en las cercanías del hotel Hamilton, frente a la estación de metro de Itaewon, en una conocida zona de ocio nocturno.
El Gobierno de Corea del Sur declaró este domingo el luto nacional y prometió investigar en profundidad las causas del trágico suceso.
Las autoridades tratan determinar la causa del suceso, que según testigos presenciales, autoridades y vídeos publicados en redes sociales se originó por una acumulación excesiva de gente en un estrecho callejón que conecta la principal avenida del barrio, Itaewon ro, con una concurrida zona de bares.
Testigos que se encontraban en Itaewon criticaron la aparente falta de presencia policial en la zona, conocida por ser la más concurrida en Seúl en estas fechas.
“Apenas vimos policía y nos sorprendió dado el volumen de gente que se estaba agolpando en las calles”, contó a EFE Aiden Kim, un surcoreano que reside en este barrio de la capital surcoreana con su novia francesa, Alexandra Belec.
Esa falta de organización dificultó enormemente que las ambulancias pudieran evacuar después con rapidez a los heridos.
Muchos de los 154 fallecidos son veinteañeros y de esa cifra provisional, casi un centenar son mujeres, según los datos del departamento de bomberos de Yongsan, que informaron que entre los heridos hay 37 en estado grave, por lo que el balance final de muertos podría ser mayor.
