Cuando usted escucha la canción Take My Breath Away de la banda de new wave estadounidense Berlin, es inevitable asociarla con la película Top Gun (Tony Scott, 1986), que deslumbró por sus escenas de acción y por la carismática pareja que integraba el jovencísimo Tom Cruise, en el papel de Maverick, y la despampanante Kelly McGillis, en el rol de Charlotte.
Esta película causó tanto furor, que las inscripciones para formar parte de la Armada de Estados Unidos se dispararon 500% después del estreno de la película, de acuerdo con datos de esa institución recogidos por el sitio web Military.com.
Treinta y seis años después, Cruise vuelve a encarnar su mítico personaje en Top Gun: Maverick. Una secuela que incorpora cambios en la trama y cuya premisa bien podría ajustarse a aquella frase que dice: “la vida da muchas vueltas”.
La personalidad rebelde y desbocada de Maverick le servirá ahora para dirigir a jóvenes pilotos recién egresados de la academia Top Gun, escogidos para una misión de suma importancia para la seguridad mundial: la instalación de una planta de enriquecimiento de uranio que podría poner en peligro a Occidente y a sus aliados.
Pero Maverick se llevará una gran sorpresa cuando tenga que ser el maestro de Rooster, hijo de su mejor amigo Goose, quién murió en plena faena.
En ese escenario, el protagonista experimentará una serie de flashbacks, tras los que no podrá contener la emoción al no creer lo que está sucediendo. A pesar de ese lazo especial que tiene con Rooster, Maverick lo pondrá al límite para que se vea obligado a dar la mejor versión de sí mismo.
Sin embargo, continuos malentendidos entre Rooster y Maverick darán paso a confrontaciones dolorosas, en especial porque Rooster es el primogénito de una de las personas que Maverick más quería en la vida.
Eventualmente, ambos se darán cuenta de la necesidad de trabajar al unísono y en equipo para sacar adelante incluso las misiones que pueden resultar complicadas por el peligro del terreno o del enemigo al que combaten.
Así se desarrolla la trama de esta nueva entrega de Top Gun, dirigida por Joseph Kozinski y producida por el propio Cruise, Jerry Bruckenheimer y David Ellison.
La película tiene un toque asombroso por los ángulos cinematográficos y el uso de tecnologías que reflejan el contexto actual en materia de equipos de defensa. Al mismo tiempo, posee un toque conmovedor que se realza con la banda sonora creada por Lady Gaga, Hans Zimmer y Harold Faltermeyer.

