Solo el 28% de las madres panameñas logra mantener la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida de sus hijos, pese a que esta práctica es considerada por los organismos internacionales de salud como la mejor forma de alimentación durante esa etapa. Especialistas advierten que, aunque el país cuenta con una legislación que protege este derecho, muchas mujeres aún enfrentan dificultades para continuar amamantando tras reincorporarse al trabajo.
La leche materna aporta todos los nutrientes que un bebé necesita durante sus primeros seis meses de vida. Además de favorecer un crecimiento saludable, fortalece el sistema inmunitario, protege frente a enfermedades graves y contribuye al desarrollo cognitivo, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Para las madres, la lactancia también representa importantes beneficios para la salud, ya que se ha asociado con un menor riesgo de desarrollar cáncer de mama, cáncer de ovario y diabetes tipo 2.

Pese a estos beneficios, los datos del Ministerio de Salud (Minsa) muestran que solo el 28% de las madres en Panamá mantiene la lactancia materna exclusiva durante el tiempo recomendado. La cifra también se sitúa por debajo del promedio de América Latina, donde el indicador alcanza el 31.9%, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
En Panamá existe un marco legal orientado a proteger y promover la lactancia materna. La Ley 498 de 13 de noviembre de 2025, que subroga la Ley 50 de 1995, reconoce el derecho de las madres trabajadoras a disponer de una hora diaria dentro de su jornada laboral para amamantar o extraerse leche durante los primeros seis meses de vida de su hijo. La norma también obliga a los centros de trabajo a contar con un espacio privado, higiénico y cómodo para realizar esta práctica, así como con un refrigerador que permita conservar la leche de forma segura.
Sin embargo, la existencia de la ley no siempre se traduce en condiciones adecuadas para las madres. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que el éxito de la lactancia depende, además de la decisión de la mujer, de la existencia de entornos laborales y sociales que faciliten su continuidad.
Los desafíos al regresar al trabajo
Para muchas madres, el principal obstáculo aparece cuando finaliza la licencia de maternidad y deben reincorporarse a sus labores. La doctora Marieangie Restrepo G., médica con enfoque en medicina integral y coach de lactancia, explicó que una de las mayores dificultades es encontrar un lugar adecuado para extraerse la leche.
“En muchas ocasiones, a pesar de ser empresas grandes, tenemos que recurrir al carro, a un baño o a una oficina que simplemente se inventaron rápidamente. Entonces no hay un lugar apto para que la paciente pueda, de manera relajada, extraerse la leche y almacenarla”, indicó.
La especialista explicó que mantener la producción de leche requiere estímulos frecuentes.
“Tú necesitas un estímulo cada tres horas. Si te pasas más de ese tiempo, poco a poco se te va bajando la producción”, señaló.
También advirtió que el estrés puede afectar este proceso.
“Si yo estoy usando el extractor mientras estoy en una reunión de Zoom y me están regañando, eso me va a estresar, me eleva el cortisol y no voy a tener una buena salida de leche”, ejemplificó.
Restrepo considera que el debate sobre la lactancia no debe centrarse únicamente en informar a las madres sobre sus beneficios, sino también en garantizar las condiciones necesarias para que puedan mantenerla una vez regresan al trabajo.
“Si yo tengo el apoyo también en el lugar de trabajo, me va a ir mucho mejor con la lactancia”, afirmó.
Añadió que una sala de lactancia debe ofrecer privacidad, un ambiente tranquilo, un lavamanos, una refrigeradora y mobiliario adecuado para que las madres puedan extraerse y almacenar la leche de forma segura.

Más que una decisión individual
La especialista sostiene que el éxito de la lactancia comienza incluso antes del nacimiento del bebé. Explicó que el acompañamiento durante el embarazo y las primeras semanas después del parto ayuda a resolver dudas, corregir dificultades y fortalecer la confianza de las madres para continuar amamantando.
En ese proceso, añadió, el respaldo de la pareja, la familia, el personal de salud y los empleadores resulta determinante. Contar con una red de apoyo puede marcar la diferencia entre abandonar la lactancia de forma temprana o mantenerla durante el tiempo recomendado.
La OMS coincide en que las políticas públicas, las licencias de maternidad adecuadas y los entornos laborales favorables son elementos esenciales para aumentar las tasas de lactancia materna exclusiva. La organización sostiene que facilitar esta práctica no solo beneficia a las familias, sino que también representa una inversión en salud pública, al reducir enfermedades infantiles y mejorar el bienestar de las madres.
Aunque Panamá ha fortalecido su marco legal para proteger este derecho, el hecho de que solo el 28% de las madres logre mantener la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses refleja que aún persisten barreras para muchas mujeres. Especialistas coinciden en que el reto ya no consiste únicamente en promover la lactancia, sino en garantizar que las madres cuenten con el tiempo, los espacios y el apoyo necesarios para ejercer este derecho, sin que la maternidad y el trabajo resulten incompatibles.


