Eduardo Navarro nació para ser artista. “Me encanta crear”, dijo el pintor y escultor istmeño. “No recuerdo haber tomado una decisión consciente sobre dedicarme al arte. Más bien, el arte lo decidió por mí. Ocurrió de manera tan fulminante y arrolladora que desde ese momento nunca hubo más dudas”.
Su energía, su pasión, los motivos por los cuales se manifiesta desde la invención son inagotables. “Desde la basura en los ríos y mares hasta los aviones F-16, las nubes, la flora y fauna, la psicología, los superhéroes y, por supuesto, los caballos”.
Los caballos
Desde la Edad de los metales hasta la antigua Grecia, del panameño Mario Calvit al francés Andre Brasilier, el caballo siempre ha estado presente en el imaginario de los que forjan en sus obras la belleza y gracia de estos cuadrúpedos, incluido Navarro.
Todo comenzó hace 22 años, cuando le comisionaron pintar uno. “Desde ese momento, no he podido dejar de interpretarlos en una infinidad de posiciones, maneras, formatos, técnicas, etc. La única constante es mi desmedida y siempre creciente admiración por estas bestias salvajes de espíritu tan libre y apasionado como el mío”, contó.
“Me gusta todo acerca de los caballos. Crecí con ellos. Admiro todas y cada una de sus cualidades: su nobleza, su fortaleza, su capacidad de trabajo, su lealtad. Sin los caballos, la humanidad hubiera pasado mucho trabajo desarrollándose. Nuestra civilización le debe mucho a este animal”, acotó Navarro, quien en 1994 ganó en Colombia el Premio Salón Internacional de Agosto de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño.
Aprendizaje
En mayo de 2019, participó en el Residency Unlimited del Rockefeller Brothers Fund (RBF) en Brooklyn, Nueva York. “El proceso de aplicación y evaluación es muy riguroso, ya que el programa es internacional y muy serio. Era por un año. Por compromisos previos ineludibles y por la pandemia, regresé a Panamá antes, no sin antes cumplir a cabalidad con mis metas como artista y con los objetivos del programa, dejando el nombre de mi país en alto”.
Es el primer panameño en participar en este exigente espacio de ingenio e imaginación, experiencia que compartió con 14 colegas de Croacia, Francia, Alemania, México, España, Italia, Israel, Arabia Saudita, Argentina y Estados Unidos.
“La interacción con estos artistas fue invaluable. Intercambiamos opiniones, conceptos, puntos de vista. Como teníamos experiencias diferentes, las tertulias fueron muy valiosas y nutritivas”, narró.
‘Coccons’
Los responsables de esta residencia en Estados Unidos le propusieron salir de su zona de confort para que ideara un concepto distinto a lo que había hecho antes. “Tuve que comenzar de cero y fue sumamente interesante. Salí a navegar las vías de esa gran ciudad en busca de inspiración. Fue una experiencia inolvidable”.
Fue entonces cuando desarrolló el concepto Cocoons. “Es un concepto multidisciplinario que involucra sketches tomados de las calles, figuras en 3D, cuadros y proyecciones. Es una instalación compleja”, explicó.
En términos conceptuales, es sobre la influencia de las redes sociales en la sociedad moderna. “Esto lo desarrollé originalmente en un festival cultural en Casco Antiguo en Panamá en 1999. Comenzaba a salir internet y ya se sentían cuáles serían sus ramificaciones. A todas las curadoras en Nueva York les encantó”.
El concepto de Cocoons se ha reforzado en los últimos 20 años. “En ese entonces, yo sí pensaba que la humanidad iba a ser codependiente de los social media, pero nunca pensé que nos iban a convertir en totales marionetas del sistema con los likes, las compras en línea, etc., y peor aún durante estos dos años de pandemia”.
La exposición Cocoons se inaugurará en la Galería Habitante en noviembre.
Realidad virtual
El pasado 25 de mayo lanzó su plataforma de NFT (Non fungible tokens) con un performance a su cargo. “Es mi entrada al metaverso, que es otro universo alterno en el cual el arte moderno puede alternar con el arte digital y llegar a mercados no tradicionales”, dijo.
Estamos ante un mundo virtual en el que los seres humanos de carne y hueso se convierten en un avatar que interactúa en sitios electrónicos, como ciudades, galerías de arte, casinos, etc.
Los tokens no fungibles son certificados de propiedad de un activo digital. Por lo general, una propuesta más cercana a las artes visuales, los videos y la música.
“Un NFT es básicamente una avenida para mercadear obras de arte a nivel universal de manera directa, sin intermediarios y, a la vez, la obra queda inmortalizada. Es un portal nuevo para mí como maestro de más de 50 años creando arte. Resulta algo innovador y divertido jugar con conceptos que intercalan lo físico y lo digital. No puedo no estar presente en este nuevo mundo, tiene temas prometedores”, indicó Navarro, quien obtuvo en 1996 una medalla de bronce en la Trienal de Osaka.

Qatar
Lo siguiente para su carrera es la individual sobre caballos que ofrecerá en The Fire Station Gallery en Doha, Qatar, el 15 de marzo de 2023. “Va a ser una combinación de conceptos. El eje principal de la exposición son 20 caballos de gran formato (3 x 1.5 mts)”, adelantó.
Además, hará una instalación/performance involucrando arte en directo. “Será algo muy físico y usaré varios elementos como el fuego. Me han pedido también que haga talleres para niños qataris, los cuales haré con mucho gusto”, precisó.
“Yo he expuesto en casi todo el mundo, en Japón, en Taiwán, menos en Arabia. He aquí la importancia cultural de esta exposición para mí”, dijo.
‘Trojan Beast’
Entre los planes por cumplir está su proyecto bautizado como Trojan Beast (Bestia troyana o Caballo de Troya). Una enorme pieza que será toda una fortaleza cultural. “Va a medir 40 metros de largo por 25 metros de altura en acero, lo cual de por sí la ubicará entre las esculturas públicas más monumentales y referenciales de todo el continente americano”.
Tendrá un carácter interactivo, didáctico e itinerante, ya que adentro se podrán llevar a cabo charlas, conferencias, exposiciones...
Se podrá desarmar para ser trasladada por todo el país y de vuelta reconstruirla para el disfrute de los más diversos públicos. “Será fabricada aquí en Panamá con mano de obra orgullosamente panameña. El plan es que consista en 20 pedazos que se ensamblen y desarmen para su movilización entre los sitios escogidos para su exposición. A saber, David, Santiago, Chitré, Colón y Panamá”, reveló.
Estimó que después de obtener los fondos monetarios para la creación de esta magna iniciativa, le tomará alrededor de año y medio su construcción. “La covid-19 vino a nosotros como el más efectivo Caballo de Troya imaginable: el enemigo dentro de nuestros organismos. Brillante concepto y diseño como arma biológica”.
El Trojan Beast es un sueño que tiene desde hace seis años. Seleccionó al caballo como el centro de esta nueva invención por ser aguerrido, fuerte y enorme. “Su solo tamaño evocará una amplia gama de sentimientos en los que lo aprecien. De más está decir que, tanto cultural como turísticamente, este proyecto aportará mucho a Panamá”.

