El título de esta nota refleja un uso idiomático de Colombia y de Panamá, y tal vez de otros países. Resulta curioso por la ortografía.
Al contestar al teléfono, en Panamá y en la vecina Colombia, comúnmente se dice “aló” o “a ver”, a diferencia de otros países hispanohablantes, donde se contesta “bueno” o “dígame” o “hable” u “hola” como formas introductorias. (Panamá y Colombia, especialmente la región costeña del país sureño, coinciden mucho en vocabulario).
Aquí interesa la confusión ortográfica de la locución “a ver”, que se confunde en la escritura con su homófono, el verbo “haber”, normalmente auxiliar o impersonal. Dice Elsie Alvarado de Ricord en su libro El español de Panamá. Estudio fonético y fonológico, que publicó la Eupan en 1971: “sé, por encuestas hechas a muchos cientos de universitarios en el transcurso de varios años, que un porcentaje altísimo escribe que en Panamá, para contestar al teléfono se dice ‘aló’ o ‘haber’.
[...] ‘A ver¡ es aquí una frase hecha [...] su único sentido, y se cumple, es el de abrir la comunicación”. (Página 141).
El uso colombiano aparece en nadie menos que en Gabriel García Márquez, quien refleja esta confusión ortográfica en su Noticia de un secuestro (Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1996). El novelista Premio Nobel autor de Cien años de soledad anota (y sus editores y correctores, seguramente colombianos, autorizaron) lo siguiente:
“... cogió el radioteléfono, y al instante oyó en el extremo una voz medio perdida en las galaxias.
Haber.
¿Quién habla? –preguntó el agente.
Aquí El Tiempo”. (Página 45).
Para corroborar que no es hápax, vale otro lugar donde Gabo reincide:
“... cuando sonó el teléfono. Descolgó la extensión de la mesa de noche y sólo alcanzó a decir: ‘¿Haber?” (Página 315).
Haber, a ver, son las dos maneras de escribir (la última la canónica) lo que fonéticamente es una sola forma, /abér/, que inicia la conversación telefónica, y que tiene como equivalentes aló, bueno, dígame, hable, hola, usados en diferentes áreas de la lengua española.
El autor es profesor de lenguas extranjeras e investigador lingüístico y literario.
