La 42 edición de la ceremonia de los Premios Princesa de Asturias celebrada este viernes en la ciudad española de Oviedo representó un clamor contra la invasión a Ucrania, personificado en el rey de España, Felipe VI, quien advirtió de que “la guerra jamás va a destruir la cultura”, como tampoco “la libertad y la dignidad de los seres humanos”.
El rey de España aseveró que la guerra supone “un gran fracaso para la humanidad” y “amenaza el presente y el futuro” de la Unión Europea, por lo que consideró prioritario “no desfallecer y perseverar” en la consolidación del proyecto comunitario.
En la cita de los premios más importantes que se conceden en España, el jefe del Estado español condenó la destrucción de bibliotecas, colegios, música, museos, ciencia y arte en Ucrania.

“La cultura es, por tanto, víctima de la guerra”, dijo.
Fue la cuarta ocasión en la que Leonor de Borbón, hija mayor de los reyes de España, fue la encargada de entregar los galardones. De cada uno de ellos, remarcó que le “importa” todo lo que han hecho en sus trayectorias porque “demuestran que el trabajo excelente, el esfuerzo constante y el sentido de la responsabilidad tienen grandes resultados (…)”.
“[…] Nuestros premiados nos hacen sentir que las cosas siempre pueden cambiar para bien”, expresó la princesa española .
Al palmarés de los premios, se unieron la cantaora Carmen Linares y la bailaora y coreógrafa María Pagés, ambas españolas, premios de las Artes; el arqueólogo mexicano Eduardo Matos Moctezuma (Ciencias Sociales); el periodista y escritor polaco Adam Michnik (Comunicación y Humanidades) y la británica Ellen MacArthur, impulsora de la economía circular y primera regatista en dar la vuelta al mundo en solitario más rápida (Cooperación Internacional).

También el dramaturgo Juan Mayorga (Letras), el arquitecto “del cartón” japonés Shigeru Ban (Concordia) y los científicos expertos en inteligencia artificial Demis Hassabis, Yann Lecun, Yoshua Bengio y Geoffrey Hinton (Investigación Científica y Técnica) , si bien los dos últimos no asistieron al acto.
Completaron el plantel la Fundación y el Equipo Olímpico de Refugiados (Deportes), representados por el presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, la ciclista afgana Masomah Ali Zada y el boxeador venezolano Eldric Sella.
“La guerra es, en realidad, una guerra contra todo el mundo democrático”, denunció Mayorga, quien combatió con la pluma el régimen comunista que hubo en su país.
