Entre el 19 y el 22 de mayo tendrá lugar la puesta en escena de la obra teatral El Puente, del fallecido dramaturgo Raúl Leis, la cual será dirigida y producida por Winnie Sittón.
La obra será protagonizada por Mara Bethancourt y Eddie Agrazal y contará con un montaje minimalista que incluirá la música del compositor Rodrigo Denis, la cual será interpretada en vivo durante cada función.
Sittón contó a La Prensa que la trama de El Puente gira en torno a Rosalba (Mara Bethancourt), una mujer que reside en el barrio de El Chorrillo y que llega de madrugada al Puente de las Américas con la intención de quitarse la vida al amanecer. Sin saberlo, allí conocerá a un joven desempleado llamado Joaquín (Eddie Agrazal), quien tiene la misma intención de suicidarse sobre el Canal de Panamá.
A partir de ese encuentro, ambos atravesarán juntos los que parecerían sus últimos instantes de vida, conversando sobre la realidad del país y sobre cuáles son los motivos por los que decidieron suicidarse.
Al final, la pregunta que queda es: ¿cuándo salga el sol, finalmente lograrán su objetivo?
El director y productor de la obra reflexionó sobre las dimensiones del legado de Raúl Leis en la dramaturgia panameña, que calificó como enormes.
“Estamos hablando de uno de los dramaturgos más premiados del país, que recibió distinciones tanto nacionales como internacionales. Entre ellas, ganó cinco veces el Premio Ricardo Miró. Pero, al margen de eso, fue un dramaturgo muy prolífico que dejó una gran cantidad de obras. Y todos esos textos retratan, analizan y cuestionan la realidad panameña en distintos momentos de nuestra historia. Eso me resulta muy grande. Por eso, quizá vale la pena hacer este tipo de homenajes, para mantener vivo su legado, propiciar discusiones sobre su importancia y ojalá provocar que nuevas generaciones de artistas lo descubran, se interesen por su trabajo y vayan en busca de esos textos”, comentó.
Sittón agregó que el contexto en el que transcurre El Puente puede considerarse similar al actual y que, de hecho, esa fue precisamente la razón por la que decidió llevar la historia a las tablas.
Coincide, dijo, “tanto en su retrato de los poderes político y económico y la desigualdad social que [estos] han provocado en Panamá, como en sus planteamientos sobre la corrupción gubernamental y cómo esta afecta al bienestar y el progreso de las personas que vivimos en este país”.
La obra forma parte de un gran homenaje a Leis.
Por su parte, Bethancourt, quién interpreta el personaje de Rosalba, detalló que esta es una mujer trabajadora que vive el día a día y que ha sufrido bastantes vicisitudes. Una mujer que relata los problemas que enfrenta en el país, como la desigualdad, que se expresa en la falta de oportunidades para las mueres.
“Para Rosalba, progresar se le hace cada vez más difícil. Es una mujer que acaba prostituyéndose, porque no hay oportunidades”, contó.
En tanto, Eddie Agrazal encarna a Joaquín, cuya personalidad contrasta con la de Rosalba. Es un hombre trabajador a quien le tocó madurar muy rápido y su día a día transcurre entre diferentes trabajos, pero en cierta forma representa la ingenuidad de la gente y esta le impide conocer la realidad del país y lo que él percibe es lo que dicen los medios de comunicación y los libros de estudios sociales, lo cual no necesariamente se ajusta a lo que verdaderamente ocurre en Panamá.
De acuerdo con Agrazal, de una u otra manera el público de El Puente se identificará con los personajes. Primero por lo que dicen y, segundo, porque expresan dos puntos de vista diferentes sobre la realidad del país. Uno dice que al final todo terminará bien y que algún día la situación va a mejorar y el otro, en cambio, afirma que este país se está hundiendo como un barco no tiene ningún tipo de solución.
“Nosotros queremos sumir al público en la reflexión y que vea la realidad. Que cada uno se lleve un pensamiento crítico y se haga sus propias conclusiones”, agregó Bethancourt.
A juicio de la actriz, la cultura es importante, sobre todo en un contexto en el que la tristeza y el desasosiego son las principales características.
“La cultura es la base en la que radica todo. Siento que la incultura es el arma que utilizan los gobernantes para dominarnos y para que no podamos valernos de la inteligencia. Nos quieren sumirnos en la ignorancia”, advirtió.
Agrazal, por su parte, agregó que la cultura es fundamental para la sociedad ya que, por ejemplo, el teatro puede servir como agente externo para que las personas se vean a sí mismas.
“Tanto el teatro como otros tipos de arte nos hacen más conscientes de nosotros mismos como seres humanos y de nosotros como un conjunto, interpelando por qué hacemos lo que hacemos”, comentó.
Sobre esta misma cuestión, Sittón opinó que “las manifestaciones culturales y artísticas, en general, nos ayudan a tamizar y procesar ciertas crisis y vicisitudes de la vida diaria”.
“Y, en ese sentido, el teatro que a mí me gusta y hago tiene muy presente la idea de conectar emocional e intelectualmente con la sociedad para reflexionar sobre las cosas que nos pasan. Ya que quizá, al ser esta una sociedad tan conservadora, no se dan esos espacios públicos donde nos podemos reunir en libertad para dialogar sobre las cosas que nos afectan”, señaló.
“Desde esa perspectiva, claro que consumir y hacer teatro es bueno para toda la gente”, acotó.
