Rosalía ha hecho vibrar a 18 mil fans que anhelaban ver de cerca a su “motomami”, quien una vez más ha demostrado que es posible ser profeta en tu tierra al tiempo que eres una estrella internacional capaz de, quizá, revolucionar el modo en que los artistas de la música actúan frente a sus seguidores, con más pantallas y menos músicos.
”Barcelona, muchas, muchas gracias. A todos los que os habéis sentido ‘motomami’ muchas gracias por oír mi álbum. Me hace mucha ilusión estar en casa y cantar para mi gente”, ha dicho en catalán al inicio del primero de los conciertos previstos en el Sant Jordi y en el que ha estrenado el tema inédito Aislamiento.
Y ha seguido: “Para mí todos los escenarios son especiales pero no sé por qué siempre me hace muy feliz este. Así que gracias por llenar el Sant Jordi, me hace mucha ilusión”.
El público, la mayoría femenino, de todas las edades, aunque predominaban las más jóvenes y adolescentes que imitan el estilo de la artista de Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), quien apunta maneras para ser una de las voces de su generación.
Sobre el escenario, una propuesta escénica rompedora audiovisual que recuerda más a un espectáculo de medio tiempo de la “Superbowl” que a un concierto al uso por la ausencia de banda, sustituida por un cuadro de bailarines.
En la transición a una nueva forma de consumo musical, Rosalía y su equipo de producción ya habían apostado por nuevas dinámicas, como la presentación de sus nuevos temas en “tik tok”.
Las redes sociales también marcan la escenografía de la nueva gira de Rosalía que encima del escenario tiene una cámara constantemente grabándola y proyectándola en dos enormes pantallas que la muestran al público como stories de Instagram.

