Temas como el cambio climático y sus catastróficos efectos todavía suelen ser motivo de discusión para algunas personas. Unas alegando sobre la necesidad imperiosa de tomar verdaderas acciones más allá de las palabras y otras negando que esa urgencia realmente exista. Sea cual sea la postura, lo cierto es que el planeta se enfrenta a condiciones hostiles que lo llevan por un camino de cambios poco favorables.
Un ejemplo claro son las altas temperaturas que se han estado reportando. Para abril de este año el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá registró temperaturas de hasta 38 grados centígrados, mientras que para julio en países como Estados Unidos la temperatura alcanzó los 47 (Las Vegas) y los 54 (California) grados centígrados, según informa CNN.
Estos aumentos en la temperatura del planeta no son solo evidentes, y perjudiciales, para las personas, las plantas son otras víctimas silenciosas que ya presentan daños considerables. Y es que, según un estudio publicado en la revista Nature, un porcentaje de las hojas tropicales están experimentando temperaturas a las que ya no pueden funcionar.
En dicho estudio participó el científico Martijn Slot, del Smithsonian Tropical Research Institute en Panamá. “En este momento, probablemente el efecto más importante de las altas temperaturas es que provocan que el aire sea más seco, desde la percepción de las plantas”, comenta Slot, en una entrevista para este diario, aclarando que “aunque las hojas pueden calentarse significativamente por encima de la temperatura del aire y alcanzar, por ejemplo, los 45 grados centígrados, las temperaturas actuales no provocan directamente la muerte de las hojas”.
Si bien, la evidencia sugiere que los bosques tropicales ricos en especies pueden prosperar en condiciones cálidas (según datos de Mi Ambiente, Panamá posee 2,500 especies de árboles), es la velocidad con la que sube la temperatura lo que preocupa a los científicos. “El ritmo del cambio climático antropogénico es más rápido que nunca. Esto significa que las plantas tienen muy poco tiempo para adaptarse. Se espera que a algunas especies les vaya bien, mientras que otras sufrirán y correrán el riesgo de extinguirse. Esto podría provocar una disminución de la diversidad arbórea, lo que a su vez reduciría la diversidad de animales asociados a los árboles”, explica Slot.
Aunque no se puede precisar cuáles serán las especies en extinguirse, normalmente, las especies que corren mayor riesgo son las que tienen poblaciones de pequeño tamaño.
Cabe resaltar, que si bien el aumento de las temperaturas son en parte propios del Fenómeno del niño, hay otros factores netamente vinculados a la mano del hombre que juegan un papel importante en dicho aumento, como lo son la deforestación regional y el cambio de uso del suelo.
Sobre los efectos a corto plazo, se pueden esperar periodos más frecuentes con altas temperaturas que reducen la fotosíntesis. “Los periodos de calor suelen ir asociados a periodos de sequía. Todo ello podría provocar una mayor mortalidad de los árboles”, advierte Slot. Mientras, que los efectos a largo plazo dependerán de la escala temporal y de si los bosques tropicales pueden adaptarse al aumento de las temperaturas. “En un futuro a largo plazo en el que las plantas no se hayan adaptado, las hojas de los árboles morirán con frecuencia por la exposición al calor y algunas especies desaparecerán de la comunidad”.
Sobre el impacto que tienen las altas temperaturas en la capacidad de los bosques tropicales para almacenar carbono y mitigar el cambio climático, Slot, comenta que dependerá de cuáles sean los “ganadores” y los “perdedores”. “Una posibilidad es que el cambio climático provoque un cambio en la composición de la comunidad hacia especies de crecimiento más rápido, pero de vida más corta: las especies de crecimiento rápido alcanzan la madurez antes, por lo que tienen más posibilidades de llegar a la copa y reproducirse antes de que un fenómeno extremo acabe con ellas. Si un mayor número de fenómenos extremos provoca una mayor rotación y una menor longevidad de los árboles, se almacenará menos carbono en los tallos de gran diámetro y ricos en carbono de árboles de crecimiento lento”.
El alcance de esta problemática es global, pero profesionales como Slot, creen que todas las personas pueden contribuir a cambiar la realidad. “Lo mejor que puede hacer la comunidad es reducir la pérdida de bosques y reducir el cambio climático. Reducir el consumo de carne (sobre todo de carne de res) ayuda, porque los bosques se talan para la ganadería y para cultivar productos con los que se alimenta a los animales de la industria cárnica, preocuparse por dejar un planeta habitable a las generaciones futuras”, recomienda el científico.

