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La revolución de los inodoros

En ciudades como Pekín, los inodoros públicos son una vista cotidiana, un asunto que pareciera irrelevante, pero no lo es. De hecho, gran parte de la población mundial no tiene acceso a uno.

La revolución de los inodoros
El Objetivo de Desarrollo Sostenible número seis busca garantizar la disponibilidad de agua y saneamiento para todos de aquí a 2030. Roy Espinosa

Todo ser humano necesita comer y beber para sobrevivir y, por ende, debe excretar. Y aunque para muchos la simple palabra parezca grotesca, para otros es un asunto de dignidad y seguridad.

Datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señalan que para 2021 alrededor de 3 mil 600 millones de personas alrededor del mundo carecían de retretes aptos para asegurar su salud, privacidad y protección. Una problemática que también afecta a grandes países como China.

De hecho, el llamado Dragón dormido inició en 2015 la proclamada Revolución de los inodoros, que busca solucionar un problema que afecta varios sectores de la sociedad y que va desde la salud pública hasta la imagen internacional.

Antes, si usted era turista y necesitaba un baño Pekín, usar uno de los pocos servicios públicos existentes de seguro fue una experiencia que no desearía recordar

Y es que los hogares de los barrios tradicionales de la ciudad, conocidos como hutongs, no tenían drenajes para el correcto tratamiento de los desechos, por lo que, en el mejor escenario, los habitantes recurrían a los baños públicos, que no eran suficientes para la alta demanda ciudadana ni contaban con los cuidados necesarios.

Con la citada revolución, para el año 2018 se crearon casi 20 mil inodoros de descarga solo en Pekín y cuando menos 60 mil más en todo el país para finales de 2020. Esto, sin contar las mejoras que a los inodoros en los campos, donde el gobierno admite que aún tiene una deuda. Para 2030, el plan es que todo el país cuente con inodoros salubres.

“Los problemas de inodoros no son asuntos menores, sino un aspecto importante para mejorar la infraestructura en áreas urbanas y rurales”, declaró el presidente de China, Xi Jinping, a la agencia Xinhua News.

El acceso a baños aptos, abarcando infraestructuras y acceso al agua potable para el aseo contribuyen de igual manera a la protección de la población vulnerable, como mujeres, niños y ancianos.

Y es que “las mujeres temen la violencia de los hombres en los baños públicos y lugares al aire libre, así como en los caminos que conducen a estos. Mujeres y niñas que buscan un lugar para hacer sus necesidades son a menudo objeto de comentarios groseros, apedreamientos, apuñalamientos y violaciones”, dice un informe de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

“La revolución del inodoro es más un problema sistémico relacionado con el respeto por las personas, el cuidado de grupos vulnerables y el desarrollo de la civilización actual”, dijo Lou Xiaoqi, presidente ejecutivo de la Fundación para el Desarrollo de la Civilización Capital al portal Global Times.

Las personas que lograron presenciar el cambio de los baños públicos en China reconocen que se trata de “otros lugares”. Espacios limpios, renovados con mejor infraestructura y acabados, como espejos, facilidades para discapacitados, jabón líquido para lavado de manos e inclusive espacios para ducharse.

La tecnología también ha jugado un papel importante en esta meta del gobierno chino. Hay aplicaciones que muestran los baños públicos más cercanos, las facilidades que tienen, como wifi, y permiten reportar daños.

Si bien el proceso de reformación, creación y modernización de los baños ha requerido años, quizás una de sus pruebas más difíciles ha sido en la pandemia. Por una parte, han ofrecido facilidades para que las personas tengan la higiene necesaria contra el virus, pero por la otra han sido lugares de exposición a contagios.

Por ello, las autoridades han sido enfáticas al recordar el constante lavado de manos, sobre todo después del uso de los baños públicos, además de implementar medidas de aseo más fuertes. “Los lugares que la gente suele tocar en los baños públicos, como grifos, pasamanos, secadores de manos y otros botones, serán desinfectados al menos cuatro veces al día”, declaró Xu Li, subdirector de la Comisión de Gestión Urbana de Pekín al portal de noticias ECNS.

Hoy, los baños públicos en China son sitios limpios y equipados que brindan una vida digna a muchas personas. Y mientras algunos forasteros siguen desconfiando de ellos y se preguntan cómo es posible que haya tantos baños comunitarios en una gran ciudad, los chinos, con asombro, se preguntan cómo es posible que en otros países no existan.


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