Solo los grandes se superan a sí mismos. Pocos músicos, para evitar caer en la absoluta palabra ninguno, ofrecen un concierto tan amplio y completo de su repertorio como lo hace Rubén Blades cada vez que ofrece su espectáculo Íntimo.
Son encuentros pensados para sus fans. Son pruebas de resistencia para los artistas en la tarima y para su público. Son espacios de reflexión, de risas, de bailes, de buena música, de anécdotas. Sobre todo, es tener la oportunidadde ver en directo a uno de los más extraordinarios cantautores que han nacido en Iberoamérica en los últimos 50 años.

Una proeza
Con Íntimo, una iniciativa que comenzó en el 2011, el espectador sale satisfecho por completo. No hay espacio para observaciones cómo “fue demasiado corto” o “debió interpretar canciones”.
Es bastante usual que los recitales musicales duren entre 90 y 120 minutos. Los de Rubén Blades son de otro calibre, de otro alcance.
El Íntimo 2021 comenzó a las 9:33 p.m. del martes 28 de diciembre y terminó a las 2:53 a.m. del miércoles 29. Sí, tuvo una duración de 5 horas con 20 minutos. Un récord incluso para Blades, cuya versión de Íntimo 2019 se extendió por 5 horas 15 minutos.
Una carrera tan amplia como la de Rubén da para escuchar su música por horas, horas, horas. Bueno. Eso fue lo que pasó en este Íntimo.
Fueron 40 canciones las que ofreció a lo largo de 320 minutos donde el cantautor casi no tomó descanso, salvo para refrescar la garganta o para dejar que los miembros de la Big Band de Roberto Delgado pudieran demostrar porqué son una de los mejores colectivos de música que existe por estos días.
El contenido fueron canciones escritas por Blades en la mayoría de los casos. Clásicos inmediatos, y otros que se transformaron en clásicos con el tiempo, que por lo general pone todo en su justa medida, como Caminando, El Cazanguero, Cuentas del alma, Plantación adentro, Ojos de perro azul, Pablo Pueblo, El padre Antonio, Ligia Elena, Amor y control, Paula C, El cantante, Plaza Herrera, María Lionza, Buscando guayaba, Tiburón, Maestra Vida, Pedro Navaja, Patria...
Otras canciones del repertorio de aquella noche eran responsabilidad de miembros del Olimpo que en la voz de Rubén tomaron una nueva relevancia, como La rosa de los vientos, Todos vuelven, Guaracha y bembé, Vale más un guaguancó,The Way You Look Tonight, Watch What Happens…
Trayectoria
Rubén Blades es la principal leyenda en activo de la edad de oro de esa máquina de genios que fue el sello Fania Records. Quedan pocos aún en los escenarios.
Ninguno ha logrado trascender en el tiempo como lo ha hecho de forma cabal Rubén: la prueba son la enorme cantidad de Grammys anglosajones y Grammy Latino obtenidos por el istmeño.
La comprobación más reciente: en el 2020 obtuvo la Medalla de las Artes por la Universidad de Harvard y el Grammy Latino en la categoría mejor canción tropical (Canción para Rubén, Blades con Carlos Vives). En el 2021, la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación le otorgó los apartes mejor álbum de salsa (Salsa Plus!), mejor álbum del año (Salswing!) y persona del año.
A eso agregar que Salswing! fue nominado al Grammy anglosajón en la categoría mejor álbum tropical latino junto a los discos En cuarentena, del Gran Combo de Puerto Rico; Sin salsa no hay paraíso, de Aymée Nuviola; Colegas, de Gilberto Santa Rosa, y Live From Peru, de Tony Succar.
Historias
Los Íntimos son perfectos para los que quieren aprender más sobre la vida y obra de este egresado del Instituto Nacional, pues entre canción y canción comparte recuerdos y anécdotas.
Así confirmamos su estrecha relación con su familia. Por ejemplo, que su abuela Emma se casó dos veces y dos veces se divorció, que ella le enseñó a Rubén a leer y a escribir y que ella tuvo cuatro hijos (dos mujeres, dos varones). Que su mamá Anoland era la única mujer de la orquesta de Clarence Martín; que en una ocasión el trompetista Vitín Paz le comentó a Rubén que él siempre afinaba su instrumento con la voz de Anoland. O que el primer tocadisco que conoció en su casa lo trajo un día su papá Rubén luego que se ganó 7 discos en un juego de cartas, “de Frank Sinatra a Tony Bennett, Samy David Jr… Yo cantaba encima de esas canciones”.
De cuando Blades residía en los barrios de San Felipe, Santa Ana y Carrasquilla. Sobre su incapacidad para manejar automóviles y cómo “me daban bola negra” los padres de las muchachas de las que estuvo enamorado cuando era joven.
Compartió sus experiencias al lado de otros maestros de la música como Ray Barreto, Tite Curet Alonso, Willie Colón, Héctor Lavoe y Celia Cruz, y su vinculación estrecha con escritores de la talla de Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes. Sus primeras giras por Estados Unidos, América Latina y Europa.
Cómo la radio comercial censuró su trabajo durante 15 años porque calificaba de comunistas el mensaje de canciones suyas como Tiburón.
Cuando en 1996 el presidente estadounidense Bill Clinton invitó a Blades y a Los seis del solar a la Casa Blanca. “Los agentes secretos latinos pidieron trabajar ese día para estar en el concierto. Un tipo viene corriendo vestido de blanco gritando hacia mí, era un cocinero panameño que cocinaba en la Casa Blanca”.
De cómo todos sus hombres y mujeres de ficción pertenecen al imaginario sitio de Hispania, que vendría siendo su Macondo, su Yoknapatawpha, su Oz, su Zenda… Que sus personajes muchas veces no tienen descripciones físicas específicas porque quiere que cada persona se imagine cómo es Pedro Navaja o Paula C.
Si cada canción es una historia. Esa noche fueron 40 historias que nos compartió Rubén Blades desde su condición de dueño absoluto de cómo nacieron esas piezas en su mente. Si cada canción representa algo especial y único para cada fan, entonces fueron realmente cientos las historias que se sintieron durante este inolvidable concierto.

