Las mujeres de plata: la historia invisible detrás de la construcción del Canal de Panamá

Flores-Villalobos estima, a partir de fuentes no oficiales, que alrededor de 30,000 mujeres afroantillanas entraron y salieron de Panamá durante los años de construcción.

Las mujeres de plata: la historia invisible detrás de la construcción del Canal de Panamá
El trabajo doméstico de las mujeres afroantillanas fue "esencial" para la construcción del Canal de Panamá. ACP/Biblioteca Presidente Roberto F. Chiari

Llegaban solas. Sin contrato, sin barco oficial, sin que nadie las esperara en el muelle de Colón. Venían desde Barbados, desde Jamaica, apretadas en embarcaciones pequeñas e informales, con lo puesto y una certeza: en Panamá se podía ganar tres o cuatro veces más que en las islas. Eran mujeres afroantillanas, y sin su trabajo el Canal de Panamá no se habría construido.

Esa es la tesis central de The Silver Women: How Black Women’s Labor Made the Panama Canal, el libro de la historiadora venezolana Joan Flores-Villalobos publicado por University of Pennsylvania Press en 2023. Una investigación de más de una década que sacude la narrativa épica de la construcción canalera, esa que celebra la ingeniería y las excavadoras, pero olvida a quienes cocinaban, lavaban, planchaban, cuidaban niños y vendían frutas frescas a la fuerza laboral que hizo posible la obra.

Para la autora, “el hallazgo central de esta investigación es que el trabajo doméstico de las mujeres afroantillanas fue completamente esencial para la construcción del Canal de Panamá. Este gigantesco proyecto no se hubiera podido concluir sin el trabajo que hacían las mujeres afroantillanas alrededor de la obra. Cocinar, lavar ropa, limpiar las casas, planchar cuidar a los niños, todo eso era un apoyo esencial para los trabajadores porque, especialmente en los primeros años, la Comisión del Canal no pudo suplir ese tipo de servicios a la fuerza laboral. Sobre todo en el caso de los afroantillanos que los ponían en unas barracas militares inhóspitas y limitada infraestructura de servicios, muchas veces les daban alimentos dañados que no se podían comer. Es así como las mujeres son las que alimentan y cuidan a esta fuerza laboral, pero que también hacían el trabajo doméstico para los estadounidenses blancos e incluso se dedicaban al cuidado de sus niños”.

El sistema que las necesitaba, pero no las reconocía

Para entender la vida de estas mujeres hay que entender primero el mundo en el que se movían. Entre 1904 y 1914, la Comisión del Canal Ístmico empleó a más de 45,000 trabajadores. De ellos, 31,071 eran afroantillanos, la mayoría reclutados en Barbados (19,900), Martinica (5,542) y otras islas del Caribe. Jamaica aportó menos de lo esperado: el gobierno jamaicano se resistía a enviar más hombres después de la experiencia con los franceses, cuando de 18,000 reclutados apenas sobrevivieron 800.

Las mujeres de plata: la historia invisible detrás de la construcción del Canal de Panamá
Portada del libro "The Silver Women: How Black Women’s Labor Made the Panama Canal". ACP/Biblioteca Presidente Roberto F. Chiari

Estos trabajadores caían automáticamente en el “silver roll”, la nómina de plata, un sistema de segregación racial que determinaba todo: salario, vivienda, comida, educación, servicios de salud. Los del “gold roll” (la nómina de oro) eran los estadounidenses blancos y algunos panameños. Cobraban en dólares, vivían en casas cómodas, comían bien. Los del silver roll cobraban en moneda local, dormían hacinados en barracas militares y recibían alimentos que muchas veces estaban en tan mal estado que no se podían comer.

En ese contexto de segregación brutal, las mujeres afroantillanas encontraron un nicho que nadie más ocupaba.

Treinta mil mujeres sin registro

Las cifras oficiales de la Comisión contabilizaban a los hombres contratados. A las mujeres no. Flores-Villalobos estima, a partir de fuentes no oficiales, que alrededor de 30,000 mujeres afroantillanas entraron y salieron de Panamá durante los años de construcción. No llegaban como los hombres, a quienes los agentes de la compañía embarcaban a tope en navíos con destino directo a la Zona del Canal. A ellas no les ofrecían contratos ni pasaje.

Las mujeres de plata: la historia invisible detrás de la construcción del Canal de Panamá
Las cifras oficiales de la Comisión contabilizaban a los hombres contratados. A las mujeres no. ACP/Biblioteca Presidente Roberto F. Chiari

Pocas venían siguiendo a un esposo o pareja. Con frecuencia ni siquiera estaban casadas legalmente. Llegaban por cuenta propia, buscando lo mismo que los hombres: dinero y una vida diferente. Desembarcaban en Colón y, a diferencia de los trabajadores contratados que iban directo a la Zona, ellas se instalaban primero en las áreas panameñas, principalmente en Calidonia, en el Marañón.

Una economía construida desde la cocina

El hallazgo central de Flores-Villalobos es contundente: el trabajo doméstico de estas mujeres fue esencial para la construcción del Canal. Cocinaban, vendían alimentos, ofrecían vivienda, limpiaban casas, lavaban ropa, planchaban, cuidaban niños. Era el andamiaje cotidiano sin el cual la fuerza laboral no habría podido funcionar, especialmente en los primeros años, cuando la Comisión no podía suplir esos servicios básicos.

La investigadora consultó miles de documentos de la Comisión del Canal Ístmico en archivos de Estados Unidos, el Archivo Nacional de Panamá, repositorios en Jamaica, Barbados y hasta el Reino Unido, donde encontró cartas de mujeres que reclamaban derechos de familiares fallecidos en el megaproyecto.

En el Archivo Nacional de Panamá descubrió una serie bajo el título de Alcaldías y Corregidurías que registraba casos del vecindario ante el corregidor local. Eran pleitos entre vecinos en Calidonia, y en esos expedientes aparecía la vida diaria de las afroantillanas con una nitidez que los documentos oficiales nunca ofrecieron.

Un detalle revelador: no solo atendían a los trabajadores del silver roll. También realizaban buena parte del trabajo doméstico en las casas de los estadounidenses del gold roll, limpiando sus hogares y cuidando a sus hijos. El sistema las excluía formalmente, pero las necesitaba en todos los niveles.

Poder de negociación en un mundo hostil

Quizá lo más sorprendente de la investigación es descubrir que estas mujeres tenían un poder económico real. Al ser las únicas que ofrecían productos y servicios indispensables tanto para los trabajadores de plata como para los de oro, podían establecer sus propias reglas. Hay evidencia documental de que exigían que les pagaran en plata o en oro, y que negociaban sus tarifas. Si alguien no aceptaba el precio, ofrecían sus servicios en otra casa, muchas veces por más dinero.

Las mujeres de plata: la historia invisible detrás de la construcción del Canal de Panamá
Joan Flores-Villalobos estima, a partir de fuentes no oficiales, que alrededor de 30,000 mujeres afroantillanas entraron y salieron de Panamá durante los años de construcción de la vía acuática. ACP/Biblioteca Presidente Roberto F. Chiari

Las vendedoras de comida disfrutaban de cierta libertad de movimiento dentro de la Zona del Canal. Este era uno de los trabajos más importantes: vendían comidas preparadas y productos frescos, frutas, vegetales, pescados que compraban en los mercados panameños. La Comisión solo importaba alimentos de Estados Unidos, así que en los comisariatos de la Zona no había nada fresco o se acababa rápido. Las afroantillanas llenaron ese vacío.

Se organizaban en redes solidarias según su isla de origen. Vivían en las mismas casas de inquilinato, trabajaban juntas en patios centrales donde lavaban y cocinaban, y fueron creando comunidades de apoyo mutuo. Un dato interesante: esas redes incluían a mujeres panameñas, migrantes del interior (de Chiriquí y otras provincias), que vivían en las mismas casas y realizaban los mismos oficios, en aparente amistad y colaboración.

Bajo sospecha permanente

La autonomía tenía un precio. Las autoridades estadounidenses sospechaban de cualquier mujer afroantillana independiente. Como la mayoría no estaba legalmente casada, las acusaban de ejercer la prostitución. Las que trabajaban en cantinas o restaurantes sirviendo bebidas y comida eran automáticamente sospechosas. Cualquier relación con un hombre que no fuera su esposo legal, sobre todo si era un hombre blanco estadounidense (lo cual era totalmente ilegal en la Zona), las ponía en la mira.

El libro documenta un caso emblemático: cuatro mujeres que trabajaban en dos cantinas cercanas en la Zona. Una carta anónima las acusó de prostitución. Tras investigar, las autoridades descubrieron que dos de ellas tenían relaciones estables con estadounidenses. Sin encontrar evidencia de comportamiento ilegal (el propio documento oficial lo reconoce), las expulsaron de la Zona. A los hombres simplemente les ordenaron terminar esas relaciones. A ellas las enviaron “al otro lado”, a Panamá, donde a ojos de las autoridades gringas se encontraban todos los vicios.

Una deuda histórica

La historia del Canal de Panamá se ha contado como una hazaña de ingeniería, como una disputa geopolítica, como una gesta de los trabajadores que cavaron la tierra. Todo eso es cierto. Pero falta un capítulo fundamental: el de las mujeres que alimentaron, vistieron, alojaron y cuidaron a esa fuerza laboral. Sin ellas, la obra del siglo no habría sido posible.

El trabajo de Joan Flores-Villalobos recupera esas vidas del olvido documental. Es una parte de la historia de las mujeres que construyeron este país y que la narrativa oficial ha preferido no contar. Conocerla no es un ejercicio de nostalgia. Es un acto de justicia con nuestra propia identidad como nación.

The Silver Women: How Black Women’s Labor Made the Panama Canal, de Joan Flores-Villalobos. University of Pennsylvania Press, 2023. Disponible en Amazon, por el momento solo en inglés.

La autora es periodista cultural y humanista digital.