Lila Downs lleva tres décadas uniendo músicas y culturas: Estados Unidos y México, folclore y jazz, identidad y modernidad, son las claves que la han hecho merecedora del Premio La Mar de Músicas de Cartagena, en el sureste de España, a toda una trayectoria promoviendo el arte, la cultura y el mestizaje.
La artista ha protagonizado uno de los momentos más especiales de esta 31 edición del festival de músicas del mundo, al recibir este galardón, obra del escultor cartagenero Fernando Sáenz de Elorrieta, de manos de la alcaldesa de la ciudad, Noelia Arroyo.
“La Mar de Músicas, un gran concepto, porque venimos de la mar y a la mar volveremos siempre”, ha dicho la mexicana, ganadora de un premio Grammy y de seis premios Grammy Latinos, al recibir este reconocimiento.
Tras recibir el premio, sobre el espectacular escenario del auditorio Parque Torres, que se eleva sobre la bahía de Cartagena y su teatro romano, Lila Downs ha desplegado toda su potencia vocal, su mensaje de reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas y su calidad artística.
La intérprete ha arrancado el concierto con la cumbia colombiana “La campanera” y, como es habitual, ha combinado en su repertorio canciones tradicionales de Latinoamérica con temas originales propios.
Así, ha interpretado temas tan populares como “La tortolita”, “Urge”, o “El último trago”, con temas propios como “Conjuro”, “Dos corazones”, “Cambias mi mundo”, o “Tumba 7”, entre otras.
Uno de los momentos más vibrantes de la actuación ha tenido lugar hacia la mitad del concierto, cuando la artista ha interpretado la icónica “Llorona” acompañada sobre el escenario por la cantante portuguesa Carminho, que también actuará en La Mar de Músicas mañana martes, y por el andaluz El Nieto Manuel.
No ha sido la única colaboración del concierto: hacia el final de la noche, su compatriota Silvana Estrada, que ayer actuó también en este festival de músicas del mundo, la ha acompañado para cantar uno de sus temas más populares, “Zapata se queda”.
