Con una pirueta en el tiempo de más de 4 mil años, desde el prehistórico vaso campaniforme al genio de Sorolla, el arte español se presenta en su esplendor en Londres de la mano de la suntuosa colección de la Hispanic Society de Nueva York.
Unas 150 obras acercarán al público británico -desde este sábado en la icónica Royal Academy- la cultura española, sus vínculos con América y sus influencias islámicas o romanas.
La exposición es un “grandes éxitos” del arte hispano, en el que no faltan cuadros de Goya, Velázquez, El Greco o Zurbarán, pero tampoco decenas de objetos que narran toda una historia visual de España.
Pulcramente organizada por orden cronológico, la grandeza del marco en que se exponen, una de las instituciones artísticas más antiguas y venerables del Reino Unido, contribuye a que brillen aún más.
Fusión de culturas
Solo un tercio de las piezas son cuadros, como destaca el comisario de la exposición, Per Rumberg.
Y precisamente fuera de la obra pictórica es donde se pueden encontrar algunas de las joyas de la Hispanic Society, que no se exhiben habitualmente en Nueva York y en su mayoría sólo se pueden visitar mediante cita previa.
Es el caso, por ejemplo, de un mapamundi que Juan Vespuccio (sobrino de Amerigo Vespucci) elaboró en 1526. O de una bella acuarela, también del siglo XVI, que un autor desconocido hizo sobre las minas de plata en Potosí (Bolivia).
¿Qué sorprenderá al público británico? “Lo que espero es que adquieran una mejor comprensión de lo que entendemos por cultura española, lo compleja que es y cómo ha evolucionado a lo largo de los siglos (...) Por supuesto, la influencia islámica tan importante, desde el siglo VIII hasta el XV, pero también la fusión de culturas y tradiciones desde el inicio, como vemos en la sección de la América colonial”, explica Rumberg.
Sorolla y mucho más
Si hay un nombre que se asocia a la Hispanic Society es el de Joaquín Sorolla (1863-1923), en cuya carrera jugó un papel fundamental el mecenas estadounidense.
Su monumental serie “Visión de España”, que realizó al final de su vida, no ha podido ser trasladada a Londres.
Sin embargo, dos cuadros tan simbólicos como “Idilio en el mar” o “Después del baño” sí se hallan presentes junto a obras de algunos de sus coetáneos como Santiago Zuloaga o Santiago Rusiñol. Y también un estudio preparatorio en guache con el que el artista valenciano adelantó, en un estilo más cercano al Expresionismo, su “Visión de España”.
Para el comisario Rumberg, la riqueza de la muestra y el hecho de poder contemplar en la misma sala piezas tan heterogéneas supone el mayor aliciente de la exposición, aunque de forma personal se decante por un pequeño cuadro de Velázquez, que retrata a una niña desconocida. “No sabemos quién es ella”. Velázquez pintó muchos de niños de la realeza, pero éste no es uno de ellos, así que no hemos podido identificarla. Pero es un cuadro tan íntimo, que lo guardó en su estudio hasta su muerte. Así que pensamos que tenía una relación familiar. Tal vez una de sus nietas”
