Los correctores de texto y los cambios del lenguaje

Los escritores Juan Gossaín y Fernando Ávila se reunieron durante el sexto Congreso Internacional de Correctores de Textos en Español, realizado en Colombia.

Los correctores de texto y los cambios del lenguaje
El congreso busca promover las condiciones de todos los correctores de textos en español. Tomada de @estiloURV

Parece que el auge del internet y las redes sociales van de la mano del desplazamiento de algunos oficios que siguen siendo necesarios, aunque no primordiales para algunos. Entre ellos se encuentran los correctores de texto, cuyas funciones como salvaguardas del idioma se han visto relegadas en distintos ámbitos.

Sobre este suceso los escritores colombianos Juan Gossaín y Fernando Ávila se reunieron en tertulia durante el sexto Congreso de Correctores, organizado por la Asociación Colombiana de Correctores de Estilo (Correcta).

“Como vino la crisis de los últimos años en que los medios electrónicos, como las redes sociales, comenzaron a reemplazar a los medios tradicionales (radio, televisión, revistas, etc.) entonces dentro de los renglones fundamentales para ahorrar dinero en la nómina uno de los primeros eliminados fue el corrector. Qué daño monstruoso y qué falta están haciendo los correctores”, comentó el periodista Gossaín, que durante el conversatorio recordó sus años en medios de comunicación y cómo hasta a los compañeros más profesionales se les escapaba uno que otro error de ortografía.

“Una vez uno de los compañeros me pasó una noticia judicial que decía: “la tercera ves que lo capturaban”. Y le escribí: hermano, si no sabes la diferencia entre ves y vez, es porque siempre ves televisión y rara vez abres un libro. ¿Esta vez sí lo ves?”, narró Gossain entre risas, aclarando que su amigo tomó la corrección con buen humor.

Y es que la influencia de los medios, sobre todo los escritos, en la sociedad es incuestionable, llegando incluso a popularizar errores ortográficos como es el caso de la acentuación en las mayúsculas.

"El idioma es nuestro patrimonio. Mi padre (libanés) no hablaba español cuando llegó a Colombia. Y él decía: ‘y pensar que cuando llegué aquí no sabía si la letra O era redonda o cuadrada’. Hay que guardar la heredad. Por eso hay que tener defensores del idioma”.

Juan Gossaín, escritor colombiano.

“El libro Esbozo de una nueva gramática de la lengua española recomendaba marcar las tildes de las mayúsculas. No decía que era obligatorio porque las máquinas de escribir no tenían tilde para mayúsculas, pero una vez se comenzó a utilizar el computador se empieza a tildar las mayúsculas”, explica Fernando Ávila.

“No sé quién impuso esa frase como una norma gramatical que nunca existió. Las imprentas no tenían esas tildes y le hicieron creer a la gente que las mayúsculas no se tildan. Todavía hay gente que se cree eso”, agregó Gossaín.

LOS CAMBIOS DE LA LENGUA

Si bien evitar errores o confusiones idiomáticas es parte del trabajo del corrector, los profesionales también son conscientes que “las palabras van cambiando, el idioma español es un idioma vivo, que cambia y se enriquece”.

Fernando Ávila recordó el caso particular de la palabra carné, que después de muchos años corrigiendo a quienes la escribían con T al final, finalmente fue aceptada como carnet.

Aunque también hay cambios de significado, como narró Ávila. “Estaba haciendo cola para entrar a un banco y llega una señora y me dice: ¿Hasta qué horas abren? y yo no sabía qué contestarle. Si le decía que hasta las 3:00 p.m. pues tal vez no entienda la respuesta y si le digo que hasta las 9:00 a.m. le digo una mentira, porque abre desde las 9:00 a.m. hasta las 3:00 p.m.”

“Es un despropósito ese del ‘hasta’ por el ‘desde’, porque ‘hasta’ y ‘desde’ significan lo contrario en el lenguaje bien usado. ‘Desde’ es cuando empieza y ‘hasta’ cuando termina. ¿Ya llegó Carlos? No, Carlos no llega hasta el lunes. ¿Será que viene el sábado y se va el lunes? No, es que llega desde el lunes”, agregó Gossaín.

Al final la Academia de la lengua, viendo que el error se había universalizado, entonces le agregó un nuevo significado a la preposición ‘hasta’ y que dice: no antes de. “Y con eso nos dio el visto bueno para que lo siguiéramos utilizando mal, pero autorizado”, comentó Ávila.

PARTE DEL IDIOMA

Pero todas estas anécdotas forman parte de la vida del idioma español que siempre está cambiando, lleno de vitalidad, variedad y actividad diaria. Como prueba está el hecho que antes el diccionario se actualizaba cada 15, 10 años y ahora se actualiza cada año.

“La edición del 2014 recibió 2 mil adiciones en el 2017 y otras 2 mil en la 2018, 2019”, ilustró Fernando Ávila.


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