La familia de la empresaria, conferencista e influencer panameña Marie Claire González, decidió compartir por primera vez, fragmentos de la carta de despedida que ella dejó dirigida a su aún esposo, sus hijos, sus padres y sus amigos más cercanos.
La lectura del mensaje, realizada por el comunicador José Miguel Marín, vocero de la familia, se dio durante las honras fúnebres de González, el viernes en la Parroquia Nuestra Señora de la Esperanza en Condado del Rey.
Antes de iniciar la lectura, Marín explicó que las palabras no correspondían a una interpretación de la familia, sino al testimonio escrito por la propia Marie Claire para quienes fueron el centro de su vida.
“Las compartimos con profundo respeto, porque pertenecen a su intimidad y reflejan el inmenso amor que sentía por su familia y por sus amigos”, expresó el vocero.
El templo permaneció en absoluto silencio mientras se escuchaban los mensajes que la influencer dedicó a cada uno de sus seres queridos.
En la carta, Marie Claire dejó un mensaje que atravesó toda la ceremonia: “Mi ausencia no es culpa de ustedes”.
A sus hijos les recordó cuánto los amaba y los animó a perseguir sus sueños, cuidar su corazón y permanecer siempre unidos. Se disculpó por “no quedarse más tiempo” con ellos.
A su esposo le agradeció el camino recorrido juntos, el apoyo recibido en los momentos difíciles y el hogar que construyeron como familia, al tiempo que reconoció que él fue “un excelente papá” y un compañero de vida. “Tuvimos buenos años”, dijo.
“Cuida bien de mis hijos”, le encomendó y a los hijos les encargó también cuidar de su padre.
“Nuestro matrimonio no fue perfecto. Porque ningún amor verdadero lo es. Pero estuvo lleno de momentos que valieron toda la vida”, dijo González quien mantenía activo un proceso de divorcio con el padre de sus hijos.
También dedicó palabras de gratitud a sus amigos, a quienes agradeció los años compartidos, las conversaciones, las risas y el cariño recibido.
“Gracias. Gracias por cada cumpleaños. Por cada comida compartida. Por las conversaciones interminables. Por las risas. Por los abrazos. Por escucharme. Gracias por acompañarme. Por aguantar mis ofensas. Por amarme incluso estando rota”.
Aún desde su dolor recomendó: “Tienen padres que los aman, parejas que los sostienen. Disfruten eso. Y vívanlo también por mí”.
Uno de los fragmentos más impactantes de la carta fue cuando explicó que el dolor que enfrentaba era parte de una carga que había llevado en silencio durante décadas.
“Hay una pena, una carga que he llevado sola en silencio por cuarenta años”, escribió, al tiempo que insistió en que su decisión no debía convertirse en un peso para quienes la amaban.
“Esta vida es demasiado cruel para alguien con un corazón como el mío. A las personas no les importa hacer daño. No pude cargar más esto. Siempre estaré en sus corazones”, dijo.
Hacia el final del mensaje pidió a sus seres queridos que no permitieran que la tristeza borrara los recuerdos felices y los invitó a abrazarse más, a perdonarse más, expresar el cariño sin esperar una ocasión especial y recordarla en cada acto de bondad, en una fotografía, una canción o una sonrisa.
La lectura provocó lágrimas entre familiares, amigos y asistentes que llenaban el templo. Al concluir la eucaristía, decenas de personas se acercaron para abrazar a la familia, mientras el sacerdote reiteraba durante la homilía un mensaje de esperanza: “La vida no se acaba, se transforma”.

Previo a su muerte, González había publicado en sus redes sociales una fotografía con un golpe en su rostro, exponiendo que había vivido presunto maltrato físico y psicológico al tratar de rehacer su vida en una nueva relación tras el proceso de divorcio en el que se encontraba.
Al momento de su muerte, dejó programados mensajes en sus historias de Instagram que expresaban el profundo dolor emocional que atravesaba.
A través de sus redes sociales, la creadora de contenido manifestó que su dolor había alcanzado su límite, se disculpó con su familia y sus seguidores.
“Hay golpes que no se ven, hay heridas que nunca sanan, hay corazones nobles que sobreviven a pesar de cuantas veces los rompan. No me llamen fuerte, no me admiren, no me llamen sobreviviente. Porque les fallé, les fallé a mis hijos por no poder haber sido más fuerte para ellos, perdónenme”, decía uno de sus mensajes publicados.

También cuestionó la indiferencia y la falta de empatía de su entorno. “No hay nada peor que la neutralidad, saber que alguien hace algo malo y quedarse callado por no involucrarte”, cuestionó.
Además, González dejó expuestos procesos legales, presuntamente laborales, que le afectaban profundamente.
“Espero que cada humillación, que cada desgaste legal, que cada grito en público que nos diste, que cada vez que calmé tus batallas, que tu falta de lealtad y de palabra, valgan la pena todo lo que has hecho. Espero que cada dólar te rinda, y que tu descendencia y la descendencia de tu descendencia viva con el karma de tus actos. Te falló la memoria, te faltó humildad. Regatear mis derechos y los derechos de mis hijos es de gente miserable”, dejó dicho en uno de sus mensajes programados, que según personas allegadas a la familia, iba dirigido a un conflicto laboral que pudo ser uno de los principales detonantes de su afectación.
La despedida de Marie Claire dejó, además del profundo dolor por su partida, un llamado a mirar con mayor atención las luchas emocionales que muchas personas enfrentan en silencio y a fortalecer la importancia de escuchar, acompañar y buscar ayuda cuando el sufrimiento parece imposible de sobrellevar.
Se mantienen disponibles las 24 horas de manera gratuita la Línea 147 del MIDES con atención psicosocial y confidencial para orientación y apoyo emocional. Además, el 911 (Sistema Único de Emergencias) está igualmente disponible gratuitamente, si existe un riesgo inmediato para la vida o una emergencia de salud mental para coordinar los servicios de emergencia correspondientes.

