Vivimos tiempos en los que las democracias corren peligro por culpa de la polarización política, el autoritarismo, la corrupción, las economías ilícitas y el desencanto. Estamos en una época donde el desarrollo humano se encuentra amenazado por el individualismo generalizado, las tensiones sociales y la violación de los derechos civiles más elementales.
Ante esta realidad, hay que buscar vías alternativas e innovadoras para que los jóvenes, como generación de relevo, colaboren a revertir esta radiografía del mundo actual.
En ese contexto, la novela gráfica es una manera para que los muchachos recuerden que un derecho es difícil de alcanzar y muy sencillo de perder. Por eso, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) acaba de editar las obras gráficas Villamuros, ciudad de sombras, de Rosario Lucas (México); Presiópolis, de Germán Andino (Honduras) e Hitos de la democracia, de Pedro X. Molina (Nicaragua).
Esta serie editorial le permite al PNUD abrir conversaciones públicas más allá de los formatos tradicionales como sus informes. Su más reciente estudio, publicado a inicios de mayo y titulado Democracias bajo presión. Reimaginar los futuros de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe, crea lazos -más cercanos y creativos- con los contenidos de estas tres novelas.
Porque en el proceso de promover la convivencia y la participación de todos, las industrias creativas generan no solo ideas y empleos, sino que también son herramientas para defender la democracia como es el caso de estas obras.
“Tradicionalmente, nuestros informes han hablado un lenguaje técnico necesario para gobiernos e instituciones. Pero también reconocemos que este lenguaje no siempre logra conectar con todas las personas y comunidades. La ficción y la narrativa visual pueden funcionar entonces como un puente entre los datos y la vida de las personas”, plantea Bettina Woll de Montenach (Alemania), representante residente del PNUD en Panamá.
Plantea que se deben crear espacios de diálogo sobre democracia, desarrollo y cultura. “No hay mejor lugar para hacerlo que en una universidad. Un espacio pensado precisamente para cuestionar, debatir, imaginar y abrir nuevas conversaciones sobre el presente y el futuro de nuestras sociedades”.
“Desde el PNUD llevamos décadas trabajando sobre democracia y desarrollo humano en América Latina y en el Caribe. A través de nuestros informes buscamos comprender las transformaciones de la región, sus tensiones y desafíos, además de aportar evidencia rigurosa para fortalecer las instituciones y ampliar las oportunidades de las personas”, indica Woll de Montenach (Alemania), directora regional adjunta a.i. para América Latina y el Caribe.
El festival Centroamérica Cuenta organizó esta semana, en conjunto con la Universidad Santa María La Antigua (USMA) a través de la editorial La Antigua, la actividad “Tres miradas en viñetas sobre la democracia” que tuvo como centro la creación literaria puesta al servicio de la libertad.
Participación
“Presiópolis nos cuenta cómo en una ciudad ficticia se puede estar atrapado, sin libertad y con miedo sin un ápice de violencia. Solamente desde la manipulación a través de la desinformación y la polarización. Villamuros, ciudad de sombras cuenta cómo la corrupción y la violencia institucional pueden atrapar a la ciudadanía, pueden hacerla temer a participar en democracia”, resaltó el colombiano Juan Felipe Cardona, jefe de proyectos en gobernabilidad democrática y líder temático electoral en la oficina del PNUD en Colombia, otro de los expositores de este evento ocurrido en el Aula Magna de la USMA.
Estas propuestas estéticas, comenta Cardona, explican de una manera distinta, conceptos que pueden ser abstractos, como democracia, cultura, desarrollo, ciudadanía y gobernanza.
Nuestras historias
Como Pedro X. Molina es caricaturista, es normal que trabaje con la realidad. “Yo critico juntamente lo que no está correcto desde el poder, ya sea en Nicaragua o en otros países de Latinoamérica, ya sea acá en Estados Unidos donde me encuentro ahorita”.
En sus Hitos de la democracia no era cuestión de centrarse en personajes concretos, “sino que era un poco hacer un repaso a la historia de la democracia en Latinoamérica”, manifestó de forma digital.
Indica que el progreso en la región históricamente va “pasito a pasito pasando y así es como llegamos a lograr grandes cambios en la sociedad, pero nuestra historia es desordenada y caótica”.
Son procesos iniciados, por lo general, “por poquísima gente que luego se convierte en algo realmente representativo y transformador. Mi novela gráfica revisita y recorre los casos más representativos dentro de la democracia latinoamericana. Nos lleva a conectar también con nuestra actualidad”.
Molina sabe que la palabra democracia puede tener variados alcances hoy en día en América Latina. “Si yo viviera en un país como Puerto Rico, tendría una experiencia distinta de cuáles son los peligros para la democracia y cuáles son las ventajas de la democracia. Nací en Nicaragua, que tiene una historia bastante particular sobre lo que cuesta la democracia y sobre lo que significa”.
Molina hizo una investigación, en términos visuales, sobre cada época que aparece en las páginas de su libro. Digamos que, para contar la civilización maya lo hizo pensando en los jeroglíficos presentes en sus cerámicas, esculturas y monumentos. “Fue divertidísimo y bastante interesante desde el punto de vista artístico. Ah, y yo lo dibujé todo. Porque en estos tiempos hay que decirlo”.

