Han pasado 120 años del nacimiento de Bernardo Domínguez Alba, mejor conocido como Rogelio Sinán (La boina roja - 1954), el escritor panameño que enalteció las letras del istmo dentro y fuera de sus fronteras. Poesía, narración, cuento, teatro, fueron entre muchas otras, las disciplinas con las que Sinán exploró el sentir y vivir de un país, llevando las letras nacionales por el camino del vanguardismo.
La evolución de la forma en que los escritores nacionales cuentan sus historias ha seguido cambiando con el paso de los años. Géneros como la fantasía, el terror y la novela negra ganan cada vez más autores y lectores, lo que ha hecho que se enriquezca de igual forma la variedad de personajes que se puede encontrar dentro de los libros nacionales. Seres fantásticos, míticos, históricos o celebridades internacionales, ahora se mueven entre la campiña, el folclore y otros puntos importantes del país.
“Siento que antes si quería leer algo de young adult o de fantasía medieval como El señor de los anillos (J. R. R. Tolkien) tenía que buscar en autores internacionales, pero ahora es cada vez más común encontrar en autores nacionales ese tipo de historias”, comenta John Terrasa, lector panameño, agregando que “es bueno que exista esa oferta, sin dejar a un lado las historias clásicas, con personajes comunes y que narran hechos históricos o sociales del país”.
Y es que la opinión de los lectores es de gran importancia para los escritores. Como menciona la presidenta de la comunidad de Escritores Independientes de Panamá (EINPA), Linda Atwood. “Considero que las tendencias lectoras influyen en los escritores, ya sea para desarrollar nuevas obras enfocadas en determinado grupo, para que el autor aborde temáticas diferentes, o escriba acerca de temas de alguna trascendencia social”.
Pero los lectores no solo logran influir en las historias, sino también en los formatos en que les llegan dichas historias. La digitalización ha hecho que el papel no sea la única vía para que los escritores cuenten y expongan sus obras, sino también que brinda nuevas oportunidades de autonomía.
Concursos Diversos concursos exaltan las letras nacionales. Entre los concursos más importantes del país están:
1. Ricardo Miró.
El más antiguo de todos los certámenes del istmo y que ofrece la recompensa económica más alta de toda Centroamérica.
2. Medio Pollito.
Donde niños escriben para niños.
3. Carlos Francisco Changmarín de Literatura Infantil y Juvenil.
Enfocado en adultos que escriben para los chicos.
4. Gustavo Batista Cedeño de Poesía Joven.
Para menores de 35 años.
Plataformas como Amazon encabezan la lista de herramientas de autopublicación, con tres opciones diferentes: Libro digital o ebook, libro en papel y audiolibro, donde podemos encontrar a autores panameños como Florentino Hidalgo con el libro: La Marca del Vampiro.
La red social Wattpad es otra alternativa, con lecturas gratuitas donde autores panameños como Daniella Castillo (@1DairyMoon) exponen sus obras al mundo entero.
“En cuanto a corrección de textos, programas ambiciosos como el Lorca Editor, permiten por un costo medio la revisión online. Considero que Instagram también está haciendo su parte, ayudando a los autores a conectar con distintos profesionales de la cadena de publicación que ofrecen servicios de diseño y corrección de calidad a precios asequibles”, comparte Atwood, quien piensa que “un gran apoyo para dar a conocer las obras son las ferias literarias, EINPA tiene esto último como prioridad en su labor literaria”.
Pero si bien las nuevas plataformas y géneros literarios han ayudado a los escritores nacionales a promover su trabajo, autores como Diana Florián consideran que aún falta por hacer en pro de las letras nacionales. “El mercadeo para los escritores nacionales es difícil, y si no se es una personalidad conocida lo es aún más. Son pocos los medios y espacios en redes que aceptan con gusto apoyar en el mercadeo o que brinden espacio para la literatura. Se requiere que el escritor esté constantemente buscando oportunidades para promocionar sus obras”, comparte Florián autora de la obra Más allá del camino de ladrillos.
Pero para ella esto nada tiene que ver con el talento y la calidad de las obras nacionales. “Los lectores no tendrán tiempo para apartar sus ojos de las historias tan variadas y cautivadoras que inundan la propuesta nacional”, y afirma que “la lectura es un arma poderosa que nutre mentes, cambia vidas y educa a la humanidad, llevando a sus hijos de la mano hacia un porvenir cuyo norte es el poder del conocimiento”.
Es precisamente en ese punto que menciona Florián donde radica la importancia de cuidar y apoyar al escritor nacional. Ya sea como colega, lector, promotor o desde el Estado.
“Los escritores, desde los tiempos de los juglares hasta llegar al libro físico y el electrónico, colaboran a comprender el pasado, el presente y el futuro de la sociedad en general. Son los autores los que contribuyen a preservar y transmitir los conocimientos, las ideas, los saberes, los cuentos, las leyendas, los mitos, las costumbres y las tradiciones de toda la civilización. Sus obras nos permiten reforzar la identidad cultural de los pueblos, comunidades y países”, explica el Director Nacional de las Artes, Daniel Domínguez Z.
De igual forma, Domínguez comenta que desde el Ministerio de Cultura se apoya a las letras nacionales con actividades como el Festival Nacional de Teatro y el Encuentro Nacional de Literatura. Además, se colabora para que escritores puedan asistir a ferias internacionales del libro (este año asistieron a ferias del libro de Buenos Aires, Cartagena y La Habana), además de actividades del cuerpo diplomático nacional que se organizan en otros países para promover literatura nacional. Y con el apoyo y participación de la Feria Internacional del libro de Panamá, entre otras iniciativas.
Las letras panameñas seguirán evolucionando para adaptarse a nuevos lectores y nuevos formatos, pero sin olvidar sus orígenes, su historia y por supuesto a todos esos grandes autores que abrieron el camino. Porque más allá de entretener o informar, el oficio de la pluma es una declaración de libertad.

