El principal desafío para controlar la epidemia del VIH en Panamá no es únicamente ampliar el acceso al tratamiento, sino lograr que más personas conozcan a tiempo su estado de salud.
Ese es el llamado que hace el doctor Orlando Quintero, fundador de la Fundación Probidsida, quien insiste en que un diagnóstico temprano puede evitar que la infección evolucione hacia la etapa sida y, además, impedir nuevas transmisiones del virus.
“La gente debe hacerse la prueba de detección de VIH. No basta con informar; también hay que sensibilizar para que las personas tomen conciencia del riesgo y comprendan la importancia de conocer su condición”, señaló Quintero en entrevista con La Prensa.
Quintero explicó que cerca del 95% de las infecciones por VIH se producen por transmisión sexual y recordó que cualquier persona sexualmente activa puede estar expuesta. Añadió que el virus puede permanecer entre cinco y ocho años —e incluso hasta diez— sin provocar síntomas evidentes, por lo que la única manera de saber si una persona vive con VIH es mediante una prueba de detección.
El costo de un diagnóstico tardío
Quintero recordó que hace dos décadas cerca del 90% de los diagnósticos se realizaban cuando las personas ya habían desarrollado sida, generalmente tras presentar enfermedades oportunistas como tuberculosis o toxoplasmosis. Aunque esa situación ha mejorado, estima que entre el 40% y el 50% de los casos continúan detectándose de forma tardía.
“Si todos se hicieran el diagnóstico de forma oportuna, pudiéramos controlar la epidemia. Hacia allá es que debemos avanzar”, afirmó.
Tratamiento oportuno cambia el pronóstico
El fundador de Probidsida destacó que iniciar el tratamiento antirretroviral poco después del diagnóstico permite frenar la reproducción del virus, evitando que la persona desarrolle sida y preservando el funcionamiento de su sistema inmunológico.
Además, explicó que tras iniciar la terapia, la carga viral —es decir, la cantidad de virus presente en la sangre— suele disminuir hasta alcanzar niveles indetectables en aproximadamente dos meses.
“Cuando una persona tiene una carga viral indetectable, no transmite el VIH por vía sexual. Ese es uno de los mayores avances que hemos tenido en la respuesta a la epidemia”, sostuvo.
Este principio, conocido internacionalmente como Indetectable = Intransmisible (I=I), ha sido respaldado por múltiples estudios científicos y representa una de las estrategias más efectivas para reducir nuevas infecciones.

Panamá detectó 1,750 nuevos casos de VIH en 2025
En 2025, Panamá realizó 333,609 pruebas de VIH, de las cuales 1,750 resultaron positivas, para una tasa de positividad del 0.5%, según cifras del Ministerio de Salud (Minsa). Los hombres representaron el 76% de los nuevos diagnósticos (1,316 casos), mientras que la mayor concentración de infecciones se registró en personas de 20 a 34 años, el grupo de mayor actividad sexual y reproductiva. A nivel mundial, se estima que 40.8 millones de personas viven con VIH. De ellas, el 87% conoce su diagnóstico, el 89% recibe tratamiento antirretroviral y el 94% ha logrado la supresión viral, de acuerdo con los indicadores de Onusida.
Sensibilización, una tarea pendiente
Para Quintero, el reto sigue siendo vencer el miedo y el estigma que todavía rodean al VIH. Explicó que muchas personas evitan hacerse la prueba por temor al resultado, pese a que hoy existen tratamientos que permiten llevar una vida larga y saludable.
“Hay una mayor conciencia sobre la importancia de hacerse la prueba, pero todavía queda mucho por hacer”, indicó.
El activista recomienda que toda persona sexualmente activa se realice la prueba de VIH al menos una vez al año. En el caso de quienes tienen múltiples parejas sexuales o presentan una mayor exposición al riesgo, aconseja repetirla cada cuatro o seis meses.
Según Quintero, identificar de manera temprana a las personas que viven con VIH e incorporarlas oportunamente al tratamiento permitiría reducir significativamente la transmisión del virus y acercar al país al control de la epidemia.


