La científica del Instituto de Investigaciones Tropicales (STRI) Ashley E. Sharpe editó el libro Isotope Research in Zooarchaeology, que que ilustra algunas de las formas en que el análisis de isótopos estables de animales antiguos puede abordar preguntas clave en la prehistoria humana.
Su publicación se tiene prevista para el próximo 15 de noviembre.
En una entrevista publicada en la página web del STRI (https://stri.si.edu/) esta investigadora educada en la Universidad de Florida y la Universidad de Boston, explica en qué consiste su trabajo: examinar la larga y compleja historia de los pueblos y culturas en las Américas, y cómo estas antiguas sociedades se desarrollaron.
Para ello echa mano de la zooarqueología; es decir, la identificación de huesos de animales, conchas y otros materiales faunísticos de excavaciones arqueológicas, en combinación con análisis de isótopos estables para abordar las preguntas sobre cómo los seres humanos hicieron uso de los animales en el pasado. No solo los usaban para la alimentación, sino también para hacer artesanías, como símbolos, para actos rituales y para intercambio y tributo.
Qué efecto han tenido los humanos en los ambientes tropicales durante los últimos miles de años?
A menudo damos por sentado lo antinatural que es nuestro paisaje actual. El Neotrópico no es la excepción, habiendo sido ocupado por una figura incalculable de seres humanos durante miles de años. Estas sociedades alteraron permanentemente las poblaciones vegetales y animales a través de la caza y la cosecha, domesticando nuevas especies, moviendo e introduciendo especies en nuevas áreas, y ocasionalmente dañando o exterminando ciertos taxones, especialmente en los últimos años. Para comprender el paisaje tropical de hoy y lo que es “natural”, debemos examinar y ser capaces de reconocer dónde y cómo los seres humanos han influido en el medio ambiente en el pasado.
¿Cómo fueron los animales integrales para el surgimiento de las comunidades antiguas y los primeros estados?
Los animales y sus productos se usaban mucho más que para alimento en las sociedades antiguas, tal como hoy en día. La caza, pesca, cría y el intercambio de animales han ocurrido durante siglos, cambiando profundamente tanto el curso de las sociedades humanas como la difusión y evolución de las especies animales en el paisaje. A medida que las poblaciones humanas fueron creciendo con el tiempo, la gente hizo esfuerzos cada vez mayores para controlar y distribuir selectivamente ciertos animales y sus productos, lo que ayudó a desarrollar y mantener complejos sistemas estatales políticos y económicos.
¿Cómo manejaban y movían los recursos animales las antiguas sociedades precolombinas?
Los antiguos pueblos de las Américas, al igual que sus animales, estaban en constante movimiento. Perros, pavos, guacamayos, peces y mariscos son sólo algunos de los animales que sabemos se movían con frecuencia por toda la América Central, como parte de una extensa red comercial. Mover y criar animales requirió experiencia especializada y conocimiento sobre cómo adquirir, mantener y reproducir especies determinadas. Usando el análisis zooarqueológico en combinación con la geoquímica de isótopos estables, podemos estudiar cómo los animales fueron cazados o reproducidos (a menudo provocando cambios dramáticos en su desarrollo esquelético), criados en cautiverio y alimentados con una dieta impuesta por los humanos, e intercambiados a largas distancias entre un área y la otra.

