Hoy 2 de junio el pueblo italiano está de celebración. La llamada fiesta de la República, festeja este 2024, 87 años de haber abandonado la monarquía. Sin previo planeamiento, aunque con mucha suerte, dos buques italianos han estado en el puerto Amador estos días.
Algo que ha servido para que el público nacional conozca un poco de estas naves, y de paso parte de la historia y cultura italiana. Para los que visitaron los barcos, y como dice el cónsul de Italia en Panamá, Abignente Giuseppe, lograron conocer “la calidez” de este pueblo mediterráneo, cuyos marineros mostraban sonrisas y cortesía a todos los invitados.
Pero, las sonrisas no siempre son una constante dentro de este tipo de embarcaciones. Aunque han recibido entrenamiento, no todos los días son de sol en medio del mar.
Conversando con Simone Faring, teniente de buque de guerra Raimondo Montecuccoli, nos platicó sobre algunas medidas que toman para asegurar la salud mental de todos los tripulantes.
Incluyendo la del capitán. Faring, explica que dentro de la embarcación, disponen de personal especializado en salud mental. “A bordo de la nuestra unidad tenemos un oficial médico y un enfermero, que siempre están disponibles y ofrecen apoyo psicológico. Además, tenemos un entrenamiento psicológico para sobrellevar el trabajo y cursos que sirven para enfrentarnos a cualquier problema emocional. Pero, sobre todo, hay un test que se le hace a todos para saber si la persona es psicológicamente adecuada para la estadía. Y es algo que se hace cada cierto tiempo y por lo general antes de embargar”, explica Faring.
Si bien, hablamos de una embarcación de 143 metros de longitud, los espacios no siempre son amplios, muchos corredores estrechos, las escaleras empinadas y alrededor de 150 personas deben convivir en dichas dimensiones a veces por semanas.
Para sobrellevarlo, Faring explica que la clave está en la relación que hay entre todos los tripulantes que se convierten en una familia. “Además, por ejemplo, tenemos una sala de entrenamiento para ver la televisión o jugar PlayStation, espacio para practicar deportes o hacer videollamadas con nuestras familias”.
En este último punto, confiesa que quizás una de las partes más pesadas de la embarcación es estar físicamente lejos de sus familiares, pero, el trabajo los ayuda a distraerse, además de que, como ya mencionó, puede hacer videollamadas o escribirles, lo que lo hace más llevadero.
En el velero Amerigo Vespucci, que estará en Panamá hasta el 3 de junio, la situación no es diferente para los tripulantes, aunque este se trata de un buque de la Academia Naval Italiana, por lo que por lo general los marinos son jóvenes empezando sus carreras. La oficial de prensa de la embarcación, Aurora Espósito, coincide con Faring en que los lazos que se forman entre la tripulación son importantes para la salud mental de todos. “Somos un grupo, entonces entre nosotros nos ayudamos en los momentos de dificultad y los superamos juntos”.
Algunas recomendaciones que da Espósito para manejar el estrés y que ella utiliza, teniendo en cuenta que es una embarcación estrecha y no hay espacios para estar solos, son leer, hacer deporte, y abrirse con sus amigos dentro del barco para expresar sus sensaciones y emociones. “Vivir en un espacio muy estrecho es una situación estresante. Tratamos de amortizar esta situación, creando momentos más agradables, hablando mucho entre los marineros.
La relación social, a partir del comandante y de los altos rangos, con el resto de la tripulación, es lo más importante”, explica el capitán de la nave, Giuseppe Lai.
Lai comenta que, visitas como las que están haciendo en Panamá, también motiva a toda la tripulación. “Visitar lugares, pisar tierra, conocer personas y otras culturas, es una gran motivación”.
“Otra cosa importante es conseguir pequeños éxitos, contar historias victoriosas, historias de pequeños éxitos, pequeños desafíos. Por ejemplo, estamos organizando la visita de los panameños al barco, y después de aquí iremos a otro puerto. Crear pequeñas expectativas a breve término, que mantengan a las personas enfocadas y que les den placer en hacer lo que hacen”.
Al preguntarle, que si bien, la salud mental de la tripulación es importante, quizás el miembro más relevante del barco es precisamente el capitán, el que debe llevar el peso de la nave, ¿cómo hacía para cuidar de su propia salud mental? Lai respondió: “Bueno, esta es la parte más difícil de todo esto. Yo hago autotraining desde este punto de vista y también busco momentos para mí mismo. Hay momentos en los que busco hacer las cosas que me gustan. Como escuchar música de noche o ver películas con mis oficiales o fumar un cigarro en la parte superior de la nave. Son cosas que me hacen estar mejor, me relajan y me ayudan a mantener mi equilibrio mental. También porque mi situación de estrés se transmite directamente al resto de la tripulación.
Si bien, todas las personas están expuestas al estrés, aunque no todas cruzan los mares como en estas embarcaciones italianas, Lai da pequeños consejos para manejar el estrés diario: “No hay un consejo universal. Pero, recomiendo buscar un ambiente sereno por todos los medios posibles. Hacer actividades que les gusten a las personas. Hablar con amigos sobre lo que se está haciendo y crear pequeños objetivos diarios. Esto ayuda mucho a quedarse serenos y motivados”.

