Desde sus inicios el objetivo de Panalandia, también conocido como Festival de cine pobre, ha sido fomentar el gusto y aprecio tanto por el cine local como regional. Para ello ha utilizado precisamente al llamado séptimo arte para abrir una ventana a la discusión, el entendimiento, el aprendizaje y “dar voz a los que no la tienen”.
Este año se está llevando a cabo desde el pasado 22 de febrero en la provincia de Colón, con sedes en la nueva terminal de cruceros 2000 y en la Cámara de Comercio, hasta este domingo 26 de febrero. Con entrada gratuita a todas sus actividades y en horarios desde las 5:00 p.m.
Lo característico de este festival es que sus bases se sostienen en la idea de que no hacen falta grandes presupuestos para contar una historia y enviar un mensaje a través del cine, sino solo los deseos y la destreza para hacerlo. “El cine pobre nace de una necesidad por contar una historia, en su mayoría se hace sin compromisos comerciales, es un cine libre y enfocado en que el mensaje se difunda. Al utilizar la palabra ‘pobre’ como nuestra insignia reafirmamos de que el talento y calidad de las historias prevalecerán, aunque no se cuente con presupuesto, la falta de dinero no debe ser una limitante para el trabajo de un cineasta”, comentan los organizadores.
Sumado a esto, se esfuerza por brindar herramientas prácticas para que las personas puedan contar sus historias. Así, como ofrecer toda esta oferta cultural y educativa de forma gratuita para todos los interesados y mantener su “filosofía de hacer cosas con lo que se tiene a mano”.
A lo largo de estos 10 años el festival ha ido evolucionando de distintas formas. Su primera convocatoria en 2014 reunió 24 cintas y atrajo a unos 500 asistentes. Mientras que para 2017 el número de títulos solicitantes a participar alcanzó los 141 trabajos, entre nacionales e internacionales. Y los números se mantienen arriba.
“La importancia es que este tipo de eventos son pocos en Panamá, donde celebramos los distintos aspectos de nuestra cultura, pero no solo viendo la cara bonita sino viendo el conjunto entero. De esa manera, a través del cine y las historias que se presentan, acá podemos hacer una lectura más amplia de lo que está pasando en nuestra sociedad y cómo podemos hacer ajustes, cambiando, mejorando”, explica Said Issac, miembro organizador del evento. Resalta además que el festival es un espacio para realzar nuevos talentos, para que los creadores tengan contacto con el público y que juntos se propongan nuevas ideas de historias que merecen ser contadas.

Issac da muestra de los resultados positivos del festival, ya que asegura que al inicio las personas llegaban con “una percepción muy mala de lo que era cine panameño y hoy podemos decir que el público asiste precisamente porque quiere ver el cine nacional”.
Para esta edición 2023 se están proyectando casi 40 filmes nacionales y extranjeros, además de presentaciones artísticas, talleres, tertulias y demás actividades que tengan por objetivo la educación cultural.
Si bien el festival recibe apoyo gubernamental, de empresas privadas y de los asistentes, los organizadores admiten que no son del todos suficientes para todo lo que conlleva su realización, pero lo ven como un evento necesario que cubre parte de las necesidades culturales en las provincias donde se llegue a festejar, ya que en un mundo tan digitalizado, donde lo audiovisual ha cobrado mayor relevancia, es imperativo que se explote el talento y las posibilidades que hay en Panamá para crear historias por esta vía.
Algunas actividades
Este sábado a partir de las 7:00 p.m. en la nueva terminal de cruceros Colón 2000 se presenta una muestra de cine con unas nueve películas.
Mañana domingo en el mismo lugar a partir de las 7:00 p.m. continúa la muestra de cine con otras cuatro películas. La premiación será a partir de las 9:00 p.m. Habrá jazz y danzas.
Más información: https://panalandia.info/

