Galanes con la camisa medio abierta, mujeres elegantes de cabellera perfecta y otras con uniforme de sirvienta invitan a sonreír, recordar y reflexionar sobre la telenovela en una exposición que se estrenó este miércoles en la Americas Society de Nueva York.
En la muestra, llamada ‘Telenovela’, más de 50 artistas se inspiran en la telenovela o el melodrama para abordar desde distintos ángulos, incluyendo los estereotipos de género y clase, su influencia en el continente americano y el mundo, explica a EFE su comisaria, Aimé Iglesias Lukin.
“Las telenovelas son probablemente el producto cultural que más ha conectado a las culturas de las Américas a lo largo de los años, y también ha sido un gran producto de exportación de Latinoamérica para el mundo”, dice la también directora del programa Art at Americas Society.
Reflejo de la sociedad
El visitante se encuentra con una instalación del mexicano Pablo Helguera, cuya obra ‘Instituto de la telenovela’ fue pionera en la exploración del tema, y que presenta en varias pantallas escenas dirigidas y escritas por él y filmadas localmente en diferentes capitales latinoamericanas.
Le siguen decenas de obras en formato fotografía, instalación, pintura, dibujo, escultura, collage o videoarte; en este último, Abigail Reyes presenta ‘Sí señor’, una compilación de momentos en los que mujeres dicen esa frase en telenovelas, y que juega con el humor y la incomodidad.
Y es que, afirma Iglesias, la telenovela muestra la realidad “a partir de un velo” de ficción, poesía y metáfora, y “de forma incluso más profunda que lo que permite el documental, porque nos hace hacernos preguntas, cuestionar nuestros presupuestos y también reírnos” de ellos.

La telenovela “refleja y también transforma la sociedad”, y pese al “prejuicio” de que solo “reproducen modelos de poder tradicionales”, han contribuido a avanzar discusiones como el divorcio, el aborto o los roles de la mujer, agrega.
La comisaria sostiene que históricamente muchas telenovelas han abordado las “barreras sociales”, y señala dos ejemplos: la mexicana Los ricos también lloran y la brasileña Vale tudo (1988), a las que define como “transgénero, transclase y transgeografía”.
“Solemos pensar que la telenovela es un espacio para el ama de casa, pero no fue el caso: históricamente no lo fue, y sigue sin serlo”, apostilla.
