A los 10 años, Ana Daniela Pérez Davis se sentó entre el público de un teatro de Broadway para ver Aladdín, y aquella función terminó marcando el rumbo de su vida. “Yo dije: no, yo tengo que hacer esto”, recuerda con una sonrisa.
Once años después, la panameña se acerca cada vez más a ese sueño, esta vez desde los escenarios de Nueva York.
Pérez Davis, de 21 años, forma parte del elenco de Brooklyn’s Bridge, un musical Off-Broadway en el que, además, asumió la responsabilidad de ser capitana de baile. Sin embargo, su camino hacia los escenarios comenzó mucho antes.
Empezó a bailar con apenas tres años y durante su infancia y adolescencia participó en distintas producciones musicales en Panamá. Más adelante se trasladó a Nueva York, donde estudió teatro musical en la American Musical and Dramatic Academy (AMDA).
Actualmente se encuentra en un periodo destinado a realizar prácticas profesionales, una etapa que ha aprovechado para comenzar a abrirse paso en la industria.
Antes de incorporarse a la obra en la que participa actualmente, formó parte de Aguardiente, una producción bilingüe presentada en Washington D.C., experiencia que recuerda como particularmente especial.
“Fue muy, muy especial trabajar y bailar salsa en un escenario acá”, señaló.
Ahora, en Nueva York, integra un elenco de diez artistas en Brooklyn’s Bridge, una obra inspirada en la construcción del puente de Brooklyn. Allí interpreta a Clarence Freeman, quien, durante la construcción de la estructura, era un niño de unos 10 años que llevaba agua y hacía mandados para los trabajadores.
De acuerdo con Pérez Davis, con el paso de los años, Freeman se convirtió en una de las personas que ayudaron a mantener viva la memoria de aquella etapa de la ciudad.

Para la actriz panameña, asumir el personaje implica además un reto particular: interpretar sobre el escenario a un niño dentro de una historia ambientada en una época en la que las mujeres tenían una participación muy limitada en el ámbito laboral.
Formar parte de una producción Off-Broadway representa para ella un paso importante hacia una meta que mantiene desde aquella primera visita a Nueva York, cuando vio cómo los personajes del clásico de Disney cobraban vida frente a sus ojos.
“Es un gran sueño y un paso más para llegar a ese sueño de estar en Broadway”, expresó.
La experiencia también le ha exigido adaptarse al ritmo de trabajo de la escena teatral neoyorquina. El montaje de Brooklyn’s Bridge, contó, se realizó en apenas dos semanas de ensayos antes de pasar al trabajo técnico en el teatro.
En ese breve periodo, los artistas tuvieron que aprender canciones, diálogos, coreografías y movimientos escénicos. Para Pérez Davis, esa velocidad forma parte de una de las grandes exigencias de trabajar profesionalmente en Nueva York, donde los procesos de montaje pueden desarrollarse en periodos mucho más cortos de lo que estaba acostumbrada.
Fue precisamente durante ese proceso cuando recibió otra responsabilidad: convertirse en capitana de baile del espectáculo.

Su función consiste en asegurarse de que las coreografías y los movimientos escénicos se mantengan tal como fueron concebidos una vez que los directores y la coreógrafa dejan de asistir diariamente a las funciones.
“Te tienes que aprender todo el show, todo. Aunque tú no salgas en esa escena, te lo tienes que saber”, explicó.
La artista también mira más allá de Nueva York. Su intención es seguir sumando experiencia profesional, mantenerse vinculada a nuevos proyectos y, eventualmente, regresar a Panamá.
“Quiero llegar a ese momento de decir: ‘estuve en Broadway’ y después agarrar toda esa experiencia y poder regresar a Panamá y hacer que el teatro musical allá también crezca un montón”, señaló.

Pérez Davis considera que el teatro musical panameño ha crecido durante los últimos años, con una mayor cantidad de producciones y nuevas generaciones interesadas en las artes escénicas. Por ello, parte de su aspiración es poder utilizar en el futuro lo aprendido fuera del país para contribuir a ese desarrollo.
Así, el sueño que comenzó frente a un escenario de Broadway cuando tenía 10 años sigue siendo el mismo. La diferencia es que ahora Pérez Davis ya no lo observa únicamente desde una butaca.


