Soledad, angustia y tristeza se conjugaron en la presentación de Living Room, de la coreógrafa, directora, escenógrafa y diseñadora de vestuario israelí Inbal Pinto, en el cierre —la noche del domingo 16 de octubre— de PRISMA Festival Internacional de Danza Contemporánea de Panamá 2022.
Living Room –con los bailarines Moran Muller e Itamar Serussies– es el trabajo más reciente de Pinto y una producción original del Centro Suzanne Dellal, donde tuvo su estreno en el mes de noviembre de 2021.
En esta pieza, Pinto aborda de una manera muy potente las distintas emociones que puede atravesar el ser humano y de lo que mucho se ha hablado durante la pandemia. Ese encierro que dificultaba cualquier contacto con “el mundo exterior” y que —en muchas ocasiones causó desconcierto— es reflejado en la obra, que cerró la versión número 11 de este festival.
Cada detalle presentado en el escenario —como lo son la mesa, una silla, una alacena de madera, una lámpara y la pintura de la pared creada por Pinto— está cuidado a la perfección. Ni qué decir de la iluminación, a cargo de Tamar Orr, o de la música original de la chelista y cantante Maya Belsizman (ambas israelíes).
En ese mundo paralelo que se le presenta al público cada uno de los elementos parece cobrar vida: la silla que gira en el stage o la lámpara que se estremece en plena puesta en escena.
Y, como si el dramatismo no faltara, se apreció al intérprete Serussies salir poco a poco de la alacena y a Muller escurrirse en una grieta de la pared. Una pieza, a todas luces, llena de hechizo y fascinación.

La coreógrafa israelí estableció en 1992 la Compañía de Danza Inbal Pinto y fue directora artística hasta 2018. Durante esos años creó espectáculos de danza únicos que recibieron varios galardones. Desde 2018 Pinto trabaja como artista independiente.
Balance
Tres mil 275 espectadores presenciaron las actividades que se desarrollaron como parte de este festival, tanto en teatros, como espacios alternativos y públicos. “Para nosotros eso habla de la sed por eventos culturales de calidad que tiene el público local”, dijo Ximena Eleta de Sierra, codirectora del festival.
Durante los 10 días de festival, 13 compañías de danza y coreógrafos presentaron 15 piezas distintas.
Como parte de la agenda de actividades se llevaron a cabo 16 clases maestras gratuitas, lo que benefició a 250 participantes.
“Sobre las clases maestras se puede comentar que se llenaron los cupos mucho antes de la fecha tope. De nuevo, probando que existe una necesidad de opciones de formación en la danza”, expresó Eleta de Sierra.
“El bailarín local se nutre enormemente de los distintos estilos de enseñanza y técnicas de movimiento que les traen nuestros artistas participantes en el festival, que comparten con ellos de forma desinteresada, como parte de su compromiso con el festival”, añadió.
Para 2023, Eleta de Sierra anunció que la Fundación Prisma Danza espera retomar su presencia en escuelas estatales y en otros espacios con población estudiantil en ciudad de Panamá, San Miguelito, Colón, La Chorrera y “empezar a alejarnos cada vez más hacia el interior del país”.

