Hay veces que aparecen personas que transforman la vida de otras, en el caso de Melissa Graham le llegó una malhumorada alpaca. Este simpático títere, en forma del mencionado animal andino, ha sido su compañero de viaje en el mundo de la ventriloquia. Mundo al que decidió incursionar al querer dar entretenimiento a los niños que asistían a una clínica donde ella trabajaba.
Así, Melissa y Alpacachino, nombre del muñeco en cuestión y que proviene de un juego de palabras entre Al Pacino (Nombre del actor estadounidense) y alpaca, han estado aprendiendo, mejorando, incursionando nuevos títeres, llevando risas en sus presentaciones y representando a Panamá a nivel internacional.
Justo ahora, Graham se encuentra representando a Panamá en la Convención de Ventriloquia en Cincinnati, Estados Unidos. “Me siento muy honrada de poder representar a Panamá en un evento tan especial. Me da mucha felicidad saber que puedo hacer algo bello para mi país”.
En una entrevista a este medio, Graham confiesa que se ha preparado por meses para este evento, “Desde el vestuario, hasta el acto. He tenido que preparar mi acto desde cero, ya que la mayoría de mis chistes en español no funcionan al traducirlos en inglés. O por las diferencias culturales, no se entenderían mis chistes más populares”. Además, habló un poco sobre sus experiencias en este reconocido arte.
¿Cuál es tu enfoque artístico y cómo logras conectar con el público a través de tus actuaciones de ventriloquia?
Me gusta que mi comedia sea lo que llaman “Clean Comedy”, que es humor que tiende a no utilizar material explícito. Mi estilo nace del deseo de que la mayoría de las personas puedan disfrutar el show. Con los niños, trato de incluir juegos con los cuales ellos puedan interactuar, y les hago trucos de magia. Con los adultos, los chistes tienen que ser más ingeniosos. Pero a veces los adultos se ríen mucho con los actos de los niños.
¿Cuáles son los desafíos que enfrentas como ventrílocuo y cómo los superas en tus actuaciones?
Escribir material es lo más difícil para mí. Es algo que me toca forzarme a hacer. Cuando entro en el “flow”, ahí se pone divertido, pero empezar y llegar a ese punto no es fácil. Como en mi casa tiendo a distraerme con cualquier otra cosa, voy a otro lugar para tomarme una hora para escribir material.
El perfeccionismo también es algo que he aprendido a manejar. He aprendido a recordarme que un acto no tiene que ser perfecto. Solo tiene que ser divertido, y es importante que yo me divierta también. He aprendido a ver mis actos de manera global, es decir, enfocarme en notar todas las cosas que salieron bien, en lugar de estresarme por las pequeñas cosas que salieron mal y que ni siquiera afectaron el acto.
¿Cuál crees que sea la importancia de la ventriloquia como forma de entretenimiento y cómo contribuye a la cultura y el arte?
Los títeres despiertan la creatividad, la imaginación, y hasta pueden ayudar a personas a manejar sus emociones. Muchos me dicen que recuerdan los títeres que vieron en la televisión cuando eran niños y el impacto que tuvieron en sus vidas. Para mí, el arte y la comedia nos dan la oportunidad de traer consuelo de los momentos difíciles en nuestras vidas, y de complementar los momentos alegres.
¿Cómo ves la situación actual de este arte?
Creo que es un arte muy poco desarrollado a nivel mundial. No es fácil, al final tienes que hacer tu acto y ser gracioso mientras coordinas dos o tres voces, los movimientos de tu cara y la de tu títere, los movimientos del cuerpo de tu títere… y todo sin mover los labios. El poder manejar tantas cosas a la vez, es como tocar un instrumento. Con las redes sociales, siento que se ha empezado a resurgir el arte un poco, sobre todo en los jóvenes, y ojalá que siga creciendo ese interés.
¿Cómo Panamá se ve reflejado en tus actos de ventriloquia?
Jaguar Yu nació como un intento de incluir a Panamá en mis actos. Fui a hacer una presentación en el Parque Natural Summit, y los organizadores estaban contentos con Alpacachino, pero me dijeron: “¿No tendrás un animal que sea local? ¿Uno que los niños puedan reconocer?” No encontré títeres de animales panameños, pero encontré un peluche de jaguar y lo convertí en títere.
¿Cuál ha sido la reacción del público panameño ante tus actuaciones de ventriloquia?
¡Les encanta! Dicen que nunca habían visto un ventrílocuo en vivo antes, y se emocionan mucho. De hecho, muchos adultos me han dicho al final de un show: “Me hiciste sentir como niño de nuevo”. Me parece tan bello poder despertar una emoción de ese tipo en alguien. Muchos hasta ya tienen un personaje favorito.

