La nueva película de David Cronenberg, Crimes of the future, sacudió con sus imágenes de sangre y vísceras el Festival de Cine de Cannes, ayer lunes, a mitad del certamen, cuando ya empiezan a despuntar algunos filmes en liza por la Palma de Oro.
Viggo Mortensen, Léa Seydoux y Kristen Stewart protagonizan esta historia, en la que un artista se tatúa sus propios órganos internos en directo y que, según el propio director, no es apta para el público más sensible.
“Creo que habrá espectadores que se irán del cine”, explicaba el cineasta canadiense a la prensa estadounidense. “Personas que ya han visto este filme dijeron que los últimos 20 minutos serán difíciles para algunos, y que habrá salidas” de la sala, prosiguió.
“Un hombre incluso dijo que casi había tenido una crisis de pánico”, alertó el director de 79 años.
Cronenberg conoce bien el tema. La primera vez que compitió por el máximo galardón, en 1996, con Crash, una historia de sexo y accidentes de coche, se llevó el Premio Especial de Jurado.
Y precisamente esta polémica película fue una de las que inspiró a la directora francesa Julia Ducournau, que el año pasado se alzó con la Palma de Oro con Titane, una mezcla de sexo y automóviles.
Con Crimes of the future es la sexta vez que este cineasta de culto aspira a la Palma de Oro. La última vez fue con Maps to stars (2014), sobre la obsesión por la popularidad y protagonizada por Julianne Moore, quien se llevó el premio a la mejor interpretación.
Esta vez, volvió también con su actor fetiche, Viggo Mortensen, con quien ya estuvo en Cannes en 2005 con Una historia de violencia.
En liza
Además de la sangrienta cinta de Cronenberg, la otra película en competición proyectada ayer lunes, Decision to leave, de Park Chan-Wook, trajo también su dosis de violencia.
El director surcoreano, que saltó a la fama con la ultraviolenta Oldboy, presentó ahora la historia de un veterano detective que investiga la muerte de un hombre en la cima de una montaña. La mujer del fallecido aparece como la principal sospechosa.
De las 21 películas en liza por la Palma de Oro, ya se ha proyectado la mitad y algunas de ellas empiezan a destacar.
Entre ellas, Triangle of sadness, una sátira feroz sobre el mundo actual, del sueco Ruben Ostlund.
O la cinta de James Gray, Armageddon Time, un retrato del Nueva York de los años 1980 a través de los ojos de un niño y de su amistad con un compañero de clase negro.
La mujer de Chaikovksi, de Kirill Serebrennikov, emocionó en el arranque de la competición, pero se vio ensombrecida por la polémica sobre la presencia del director ruso, muy criticada por cineastas ucranianos.
Holy Spider, del director iraní Alí Abbasi, sacudió por su crudeza, al describir la violencia contra las mujeres en ese país.
Y la sorpresa del certamen viene con Eo, del veterano cineasta polaco Jerzy Skolimowski, protagonizada... por un asno. En esta oda a la defensa de los animales y contra el maltrato, el équino hace un periplo por lugares insólitos para él y descubre la violencia humana.
Sin embargo, queda todavía mucho festival por recorrer, con varios pesos pesados del cine ya laureados con el máximo galardón.
Es el caso de Tori et Lokita, de los hermanos Dardenne, sobre la amistad de dos adolescentes exiliados en Bélgica provenientes de África. Y Broker, del japonés Hirokazu Kore-eda, coronado en 2018 por Un asunto de familia.
Para mañana está programada Elvis, del director Baz Luhrmann.
El jurado, presidido por el actor francés Vincent Lindon, revelará el ganador el 28 de mayo.

