Son los últimos días de primavera en Madrid, España, el sol se oculta pasadas las 9:00 p.m., y en los Jardines del Retiro, casi en el centro de la ciudad, propios y foráneos se reúnen para pasar los largos días, ya sea ejercitándose, visitando alguna de las atracciones que están disponibles o buscando una sombra donde refrescarse.
Pero del 1 al 11 de junio algo distintivo sucede en una de las avenidas de aquel parque, cuyos orígenes se remontan a 1630. Letras y lectores convergen allí durante la Feria Internacional del Libro de Madrid.
Un evento en el que el cielo sirve de techo y se puede decir que sus límites se extienden hasta donde los compradores, que no esperan llegar a casa, se sientan sobre la hierba para comenzar a ojear los ejemplares que adquirieron.
En medio de la vía, hay ventas de refrescos para sobrellevar los 25 grados habituales, espacios con títeres que mantienen entretenidos a los más pequeños y artistas callejeros que le dan más colorido a la celebración.
Las filas de los que esperan conseguir un autógrafo de su escritor favorito, serpentean y se mimetizan entre los curiosos que quieren ver qué títulos están disponibles o en oferta, y los altavoces vociferan información sobre lo que va sucediendo en las distintas gacetas.
Pero este año, dentro de su aniversario 75, pasa algo diferente en la feria; el estand número 17, dentro de los 350 que la conforman, le da la bienvenida a un país que por primera vez dice presente en la feria: Panamá.
"Ha habido muchísimo movimiento, nuestro estand ha sido visitado por cualquier cantidad de personas, y lo más importante es que se han movido libros nacionales", afirma la escritora panameña Gloria Young, quien durante el fin de semana pasado estuvo conviviendo con los que se acercaban para conocer un poco sobre la literatura panameña.
Young comenta que varios libros se agotaron, como por ejemplo La isla mágica, de Rogelio Sinán.
"Estamos muy complacidos porque el público no solamente está viendo los libros de los autores panameños, sino que están preguntando por el país, y eso es importante, mostrar el país que somos, integral, que no solamente es el maravillo Canal de Panamá, sino que es nuestra geografía, nuestra ciudad tan moderna, un lugar lleno de historia", apunta.
Escritores nacionales como Omar Jaén Suárez, Giovanna Benedetti y Pedro Cremes Castro también estuvieron en representación de las letras panameñas.
